El 24 de septiembre de 2006
César Coca y
Enrique Portocarrero firman un
interesante reportaje sobre
El Plan Vasco de la Cultura. La Consejera de Cultura del Gobierno Vasco,
Miren Azcarate Villar,
responde al reportaje que considera
“de manifiesta intencionalidad política y evidente contenido ideológico”. Estoy de acuerdo en algunos puntos que señalan César Coca y Enrique Portocarrero en su reportaje, con otros no tanto. El texto de Miren Azcarate se descalifica desde el momento en el que señala
‘contenidos ideologicos’ e
‘intencionalidad política’ como si eso fuera algo obsceno y motivo de descalificación. Miren Azcarate, como todos los adeptos a las diferentes sectas políticas de este pais y en especial al PNV consideran que nadie tiene derecho a expresar opiniones distintas. Escribir u opinar en contra de
su gestión da lugar a frases del estilo
“si los que pueden ayudar a construir la cultura y la política cultural se ponen a descalificar y a destruir, este país no avanzará”. Avanzamos, si, a pesar de ellos.
Miren Azcarate será, si lugar a dudas, una buena persona y creerá en lo que dice. Pero si se me permite (y si no da igual, estoy en mi derecho) voy a decir cuatro cosillas sobre ese fantasmagórico plan. Es conocida
mi postura sobre el apoyo que debe prestar el estado a la
industria cultural: ninguna. Que, si acaso, resulta más práctico
desarrollar la sensibilidad estética de los ciudadanos y que sean ellos mismos quienes decidan que “productos culturales” merecen ser “consumidos”. Subvencionar a la cultura significa, en realidad, chantajear y comprar silencios (no se explica si no la falta de sentido crítico en entornos subvencionados). Formar un espíritu crítico nunca ha interesado, destinar medios y recursos al desarrollo de la
“sensibilidad estética“ tampoco.
César Coca, Enrique Portocarrero, Miren Azcarate y otros muchos coinciden en la necesidad de inyectar dinero público en lo que he llamado
‘decorado cultural’. En el reparto de los dineros de la ‘caja común’ unos salen más beneficiados que otros y de este ‘injusto’ reparto surgen las trifulcas. Que nadie se lleve a engaño, a pocos les importa el “desarrollo de la sensibilidad estética” o un “ámbito de creación” fuera de la “autoridades oficiales” a las que tan adeptos son gente como Enrique Portocarrero. Pero este es un tema sobre el que ya he escrito demasiado.
El grupo Vocento no necesita subvenciones y ofrece un producto que tiene éxito, otras “empresas ruinosas” tienen que ser financiadas con los impuestos recaudados a las empresas que si obtienen beneficios. Puede permitirse el lujo de publicar lo que le venga en gana le guste a usted o no. Si, en el Pais Vasco, la industria cultural del libro es una actividad abocada al fracaso se debe, en gran medida, a que no hay lectores suficientes (aún menos los que lo hacen en euskera). El dinero público invertido en “potenciar” la lectura en euskera o castellano es sencillamente una inversión de la que no se han obtenido resultados. A pesar de la bonanza económica, los nuevos ricos del pais apenas compran obras de arte para decorar sus casitas (pregunte a galeristas que no sean adeptos al régimen), etc.
Hay un punto que me interesa particularmente: internet y nuevas tecnologías. En el artículo dan en el clavo:
Y un efecto secundario negativo: los especialistas saben que en Internet funciona muy bien la colaboración gratuita. Pues bien, esa colaboración desaparece cuando se empieza a subvencionar a grupos para que hagan lo que otros estaban dispuestos a hacer gratis. Exactamente eso es lo que ha sucedido. ¿Por qué se paga por lo que podría obtenerse sin costo? Expertos del sector lo explican: hay muchas empresas y colectivos que viven de las subvenciones y podría haber una auténtica revolución si alguien viene ahora a cambiar los criterios y dejar de dar dinero para determinadas actividades, que permiten que viva mucha gente.
En en ámbito local hay un claro ejemplo, al subvencionar un sitio web (y a todo su entorno) como
anboto.org se convirtió en algo más complicado contar con gente dispuesta a participar y continuar participando desinteresadamente en
Anboto News (aunque influyeron tambien
otros factores).
Quiero responder, yo tambien, a los ideólogos de eso que llaman Cultura Vasca (no a Miren Azcarate, solo es una criada obediente). Desde mi modesta posición y medios tengan la seguridad que haré todo lo posible por destruir y desesmascarar el chiringuito que se han montado los adeptos a la secta del PNV. Y que, mal que les pese, hay vida cultural más allá de su proyecto mohoso (a duras penas lo consiguen vender) que intentan imponer (incluyendo manuales de comportamiento del buen vasquito). Mi posición es política (aún cuando no milite en partido alguno) y orientada a posibiltar espacios de creación en la superficie de la red. Los que, hasta ahora, han convertido a los ciudadanos de este pais en gente embrutecida, silenciosa y obediente con sus planes de educación. A quienes han consentido que prosperen constructores codiciosos sin “sensibilidad estética”. A quienes han conseguido domesticar a la gran mayoría de los
actores de la industria cultural. Decirles que la sociedad puede avanzar gracias a que aún hay personas que ni participamos ni nos interesa su proyecto.
Seamos positivos, tengamos esperanza, aun cabe la posibilidad de que los jefes de Miren Azcarate y sus planteamientos desaparezcan definitivamente de la vida pública de este país e incluso su patética definición de cultura. Tardará, pues emplean cantidades ingentes de dinero público en acciones de caracter cosmético y catecismos de obligado cumplimiento. Hemos llegado al punto en el que criticar al Gobierno Vasco se ha convertido en algo antipatriótico.
Señora Miren Azcarate, somos muchos los que deseamos ver a su cuadrilla en las colas del paro. Cuando esto ocurra observará como sus ‘fieles adeptos’ de hoy cambian de bando con tal de no perder las deliciosas subvenciones y favores que reciben lo que ustedes llaman industria cultural vasca.
Entretanto seguimos comprobando el silencio o las loas patrióticas de los beneficiados. Tienen mucho que perder.
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fue creada el 3 Octubre 2006 por Alberto Alvear y está guardada en la categoría/s Arte, Cultura, Euskadi.
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