La estafa de los contadores de la luz
Lunes 20 noviembre 2006 - Enviado por Cayetano Lupeña
Pero las compañías eléctricas, Iberdrola entre ellas, apuntan que cobran barato, que pierden pasta. Maticemos, según Antonio Moreno hablamos de “300.000 euros cobrados diariamente en exceso por las compañías eléctricas por alquiler, que da un total de 3.200 millones de euros pagados en exceso por todos los ciudadanos”. Esto en todo el Estado.
El caso provocó que Isaura Navarro, diputada del Grupo Parlamentario de Izquierda Unida, presentara una batería de preguntas en el Congreso de los Diputados, en julio de este año, sobre la falta de regulación para la renovación y verificación de los contadores. Isaura Navarro ha preguntado, entre otras cosas, si la nueva normativa de verificación va a rebajar los requisitos de la anulada judicialmente. La diputada considera que, para su grupo,?aquí se está produciendo un posible fraude hacia la ciudadanía, con una presunta connivencia entre las compañías eléctricas y el Gobierno?.
Despues de 20 años: ¿en qué queda la cosa?
Este asunto, unido a otros muchos (abusos de empresas de telecomunicaciones, estafas sospechosamente perdonadas por la seguridad social, ley del suelo, lentitud e ineficiencia de la justicia y defensa del consumidor, etc.) nos vienen demostrando la incapacidad del actual sistema de gestión administrativa. Sencillamente: están a otras cosas. ¿Qué hacen las consejerías implicadas del Gobierno Vasco?. ¿Proteger los intereses de Iberdrola en Euskadi? ¿Los de Ardanza en Euskaltel? o más recientemente, recalificando terrenos para las ampliar canteras en Mañaria.
Si deseais seguir el tema de los contadores de la luz, teneis este reportaje aparecido en la revista Tiempo. O el blog de Antonio Moreno Alfaro un verdadero héroe de nuestro tiempo. Gracias a personas que no se callan y luchan por lo que creen justo hemos alcanzado ciertos niveles de libertad.
Referencias:
- Artículo en la revista Consumer. 20 julio de 2001.
- Blog de Antonio Moreno Alfaro.
- En Gomaespuma.
- Diario El Mundo. Enero 1994