Salir huyendo
16 Septiembre 2008En Salir huyendo de Luisa Etxenike nos acojona un poquito presuponiendo la actitud de las autoridades ante un desastre natural tipo apocalipsis. Siempre cabe la posibilidad de que ocurra algún desastre. Me acuerdo de las inundaciones de agosto de 1983, me tocó estar encerrado, solo e incomunicado, en una casa un día entero. El artículo nos sugiere una distopía. Pero la reacción solidaria de la gente, en agosto de 1983 ante la catástrofe, le devuelve a uno la fe en el género humano. Las utopías, a veces, tambien son posibles.
Trato de imaginar, aunque la verdad es que me cuesta, lo que sería que uno o varios de nuestros alcaldes convocaran una rueda de prensa para ordenar a la ciudadanía que cogiera lo más imprescindible y saliera huyendo de sus lugares de residencia porque se estaba acercando la tormenta del siglo. No voy a detenerme en la consideración de que, visto el estado de nuestras carreteras, lo más probable es que aquí a la mayoría de la gente el ciclón le pillara a medio camino, y eso suponiendo -y la experiencia nos indica que es mucho suponer- que por una vez se levantaran los peajes.