Vivir junto a las canteras de Mañaria
26 Noviembre 2006Inma Bizkarra padece en primera persona los «inconvenientes» de la actividad extractiva en Mañaria. Basta con asomarse a una ventana de su caserío, ubicado en el barrio Urkuleta, o salir a la huerta para toparse de frente con el «bocado» que ha provocado en la montaña la cantera Zalloventa. «El polvo va hacia un lado u otro según el viento. Cuando hay voladuras tiemblan las casas, los coches se quedan blancos y entra el polvo por las ventanas. Sientes tal impotencia que no te acostumbras nunca», confiesa. Inma asegura sentirse ninguneada por las instituciones públicas. «Les invito a todos los políticos a que pasen unos días en mi huerta con una tienda de campaña y sepan lo que es vivir aquí», señala.Bizkarra considera que el hecho de que sea una localidad pequeña, de unos 450 habitantes, ha impedido atajar el problema. «Si fuese otro municipio más grande seguramente no se permitiría que ocurra lo que está ocurriendo aquí en estas proporciones, con tres canteras dentro de un pueblo. Hablan de desarrollo sostenible, pero lo que hay son muchos intereses de unos pocos que se llenan los bolsillos a cuenta de un pueblo y un entorno que tiene un gran valor natural y paisajístico», comenta enojada ante la imposibilidad de que pueda recuperarse «todo lo que se ha destruido». «Mañaria podría ser un lugar muy tranquilo, cercano a Durango y al parque natural de Urkiola, pero este pueblo ya no resulta atractivo».
Vista general de Mañaria.Fotografía de Txo
Nos consta que muchos de los 450 ciudadanos de Mañaria comparten la opinión de Imna, pero los intereses económicos de unos pocos han comprado el silencio en los lugares donde realmente se decide la vida de los habitantes de este pequeño pueblo.
Referencias:
- Dinamita pa los pollos. Noviembre 2002.
- ¿Buitres en Mañaria?. Octubre 2003
- ¿Empeora la salud de los ciudadanos?.
- Agendas 21 y cosmética natural.
- Ayuntamiento de Mañaria.