La rebelión de los esclavos

30 Diciembre 2006

La asociación de empresas de servicios Durango Bai pone por escrito, en un comunicado público, lo que muchos comerciantes piensan en privado. En Durango, por ejemplo, hay varias tiendas gestionadas por personal oriental. Provienen de una cultura acostumbrada a largas jornadas de trabajo y con sueldos mínimos. La hipocresía de los “buenos comerciantes” del lugar no conoce límites. La de las grandes superficies tampoco. Los chinos (o más fino personal oriental) van bien para producir barato, ya se encargan los “buenos comerciantes” de aplicar el margen de beneficio que le permita vivir mucho mejor que el chino. ¿Recuerda alguien los márgenes que se manejan en los productos agrícolas? ¿Que ocurriría si los esclavos de Almería se pusieran a vender el producto por calles y plazas con tan solo un 30 % de margen de beneficio?

En el comunicado de Durango Bai señalan que las tiendas orientales no tienen “el más mínimo respeto hacia todo el colectivo de empresarios y trabajadores”. ¿Lo cualo?. Cuándo han tenido los buenos comerciantes de la comarca respeto, consideración o solidaridad con las campañas contra los productos fabricados en condiciones de esclavitud: Mano de obra infantil, sin derechos sindicales, sueldos de miseria, jornadas de trabajo de 12 horas, toxicidad, y un largo rosario de irregularidades. Lo único importane ha sido, siempre, conseguir el máximo de beneficio y para ello hay que comprar muuuuuy barato.

Hubo un tiempo en que los pequeños comerciantes y grandes superficies (incluyendo a todos los del duranguesado) ocultaban los precios y en que condiciones se obtenían los productos en origen, así se hicieron buenos negocios, a costa de la miseria de millones de esclavos. El consumidor solo mira el precio, no tiene conciencia social (ni falta que le hace, solo ha de tener la necesidad compulsiva de consumir), solo sobrevive en el mercado quien ofrece productos al mejor precio. Si usted compra barato, un día tambien tendrá que vender barato para competir, y no lo olvidemos: la mano de obra es, tambien, un producto.

Los “buenos comerciantes” y las grandes superficies tendrán que ofrecer algo mejor, más calidad y mejor precio, que las ‘tiendas orientales‘. Que sepamos, de momento, vivimos en una economía de libre mercado. Tambien pueden sobornar o “convencer” a los políticos de turno para que legislen contra las condiciones de trabajo que se dan en esas tiendas orientales. Lo malo es que trabajar de cajera en Eroski, por ejemplo, no puede considerarse como algo de lo que se puedan enorgullecer. Tampoco de las condiciones de trabajo que ofrece el pequeño comercio en Durango.

Estas son las leyes del Mercado. Si no les gustan que no las hubieran aceptado. También pueden contratar como trabajadores de comercio a una tropa de desesperados dispuestos a cobrar menos de 560 Euros al mes por ocho horas de trabajo diario (incluyendo sábados y domingos).

La otra opción, la buena, es regirse por prácticas éticas basadas en las ideas del comercio justo. Pero a los buenos comerciantes eso les suena a chino. Y más que le va a sonar. Que se vayan enterando: Las buenas prácticas comerciales, la ética, la solidaridad, la justicia social, se han convertido en un producto más. Vender productos de Intermón Oxfan, por ejemplo, es rentable, da una apariencia de comercio enrollado. Ser bueno (o parecerlo) vende y eso lo saben hasta los tiburones de Eroski: Publicitar las buenas acciones mejora las ventas.Si a los consumidores aún les quedara algo de conciencia, cosa que dudamos, quizá no comprarían productos obtenidos bajo condiciones inaceptables. Los buenos comerciantes podrían informarles de la procedencia de muchos de sus artículos, del sueldo que pagan a sus empleados, etc. Visto de esta óptica, el problema no son las tiendas orientales, sino la falta total de valores éticos.

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