Día Mundial contra el Ruido
1 Mayo 2007El pasado día 25 de abril se celebró la XII edición del Día Mundial contra el Ruido. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), España es el segundo país más ruidoso del mundo después de Japón. En las últimas décadas, los niveles de ruido han crecido de forma desproporcionada y se estima que más de nueve millones de españoles soportan unos niveles medios de ruido que superan el límite de tolerancia, establecido en 65 decibelios.La contaminación acústica puede llegar a causar importantes problemas de salud. Desde un aumento de las pulsaciones, estrés, dolor de cabeza o insomnio, hasta un mayor riesgo cardiovascular, hipertensión, úlceras o pérdida de audición.
La prensa de estos días ha destacado los estudios realizados por las empresas AEG-Electrolux y Gaes. AEG-Electrolux ha elaborado un estudio a nivel europeo en el que se analiza el ruido en los hogares. El 52% de los españoles dice sufrir molestias por el ruido provocado por las discusiones de los vecinos, por detrás sólo de los rusos (59%) e italianos (56%), mientras que Noruega sólo un 17% de la población dice tener vecinos ruidosos. Por esta causa, un 2% de los españoles han decidido cambiar de domicilio, lo que equivale a una cifra de casi 900.000 personas en el último año, y un 33% sufre problemas de estrés.
El ruido provocado por el tráfico y por las obras del vecindario es el que más molesta a los españoles. Así lo han manifestado un 43% y un 45%, respectivamente, de las personas que han participado en una encuesta realizada por GAES Centros Auditivos, con motivo del Día Mundial Contra el Ruido. Se calcula que un 8% de los ciudadanos tiene problemas auditivos y, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) y más del 30% de las viviendas sufre problemas de contaminación acústica. La campaña “No te olvides de tus oídos” incide sobre los hábitos de ocio de los jóvenes que utilizan reproductores de MP3 a un volumen demasiado alto y durante mucho tiempo se arriesgan a quedarse sordos 30 años antes que la generación de sus padres. A esto hay que sumar los altos niveles de ruido en conciertos, bares y discotecas.