Aita Anboto

Domingo 19 octubre 2008 - Enviado por Cayetano Lupeña

Anboto - Olaeta - Cayetano Lupeña - 1990 - Oleo sobre papel
Anboto y dos cipreses mal pintados. Cayetano Lupeña. 1990
Oleo sobre papel. 30×42 cm. (tamaño original)

En el verano del 2001 escribía en relación al ámbito (inguru bultzatzailea) que rodeaba al Anboto:

Para mostrar mi particular mirada sobre este lugar he registrado el dominio anboto.net, un proyecto paralizado por falta de tiempo, espero concluir el sitio antes del verano del 2002. (#)

Tambien registré, entonces, los dominios anboto.com y anboto.org sorprendido de que nadie lo hubiera hecho antes. He contado aquí parte de esa historia, en la entrada: Malentendidos interesados. Pero no quiero incidir más en los aspectos más miserables y oscuros de la naturaleza humana (aquí, en la comarca, entre vecinos mejor o peor avenidos).

Sin embargo, aquel proyecto que tenía en mente terminar en el 2002, se fue posponiendo por asuntos que entonces creía importantes. Es el momento de realizar profundos cambios de orientación en este sitio web. Será de una manera pausada y lenta:  A la velocidad que cambia la luz a medida que transcurre el día, al ritmo suave del cambio de las estaciones y del color de las hojas del haya y el roble.

Hilario Lupeña Hernández y su hijo Cayetano. Abadiño 1961
Hilario Lupeña Hernández y su hijo Cayetano. Abadiño 1961

Mi primer padre fué Hilario. El segundo el monte Anboto. Hacia 1965 mi familia se traslado a Durango, a la calle que llaman Antso Estegiz Zumardia (Alameda sin álamos).

En aquellos años tenía el nombre adecuado para un época gris y llena símbolos fascistas: Mártires de la Tradición. Era calle de paso obligado desde las iglesias (Santa María, Santa Ana …) al cementerio. Tiempos de oscuridad, pobreza y mierda espiritual. De meapilas, de beatas, de presidentes de cofradías religiosas, de la cruz roja o de batallones de miserables cazando a todo animal que giraba a la izquierda. Noches y días oscuros iluminados por una ventana en aquella nueva casa.

Aquella ventana me salvó. Desde de mi cuarto, todos días, veía el monte Anboto. Inmenso y cambiante según la luz del día, apenas sugerido cuando la niebla o las nubes lo acariciaban. Siempre presente. Hasta que un día empezaron a construir de forma monstruosa, desaforada y desordenada.

Un día te das cuenta: Ya no está, la ventana deja de ser la puerta de tus sueños(1) . Solo ausencia, como cuando murió mi padre.  Igual que los hayedos y robledales, en el camino que iba desde el barrio de Santa Cruz hasta Mendiola que fueron desapareciendo, sustituidos por cemento y pinares: Más ausencias.

Ambos siguen ahí. Mi padre en la memoria. El Anboto imperturbable y tranquilizador,  indiferente a la codicia de unos hijos fingiendo amar tanto a su tierra que se la comen a pedazos.

¿De qué cambios hablaba?. Por suerte, a medida que pasa el tiempo, son más los sitios web dedicados a asuntos cotidianos que afectan a la comarca, basta ver la selección de enlaces que tienen en la portada y a su derecha. Incluso diarios como Anboto, Deia o El Correo ofrecen una amplia cobertura de los hechos supuestamente relevantes que atañen a la comarca.

¿Dónde encontrar lo que es relevante para nuestra necesidad interior?.

Searching. Please wait …

Firma Cayetano Lupeña


1. Fue tal la angustia que me produjo el darme cuenta de aquella y otras “ausencias” que escapé de casa cuando cumplí los 13 años. Caminé de noche partiendo de casa, pasé por Mendiola, Atxarte, Urkiolamendi, dormí en un refugio de pastor cerca del Orisol para continuar camino hasta Otxandio pasando por Oleta y de allí a Vitoria, siempre andando, huyendo … Conté esta historia a Hilario Barrero y compuso un texto que tituló: El carro de heno.

Inkscape

5 comentarios en “Aita Anboto”

  1. Juan Antonio escribe:

    Creo que no se contestar a tu pregunta, pero Anboto seguira ahí. Para mi también es un lugar mágico. Me han gustado mucho las dos historias, si cabe mucho mas interesante su lado humano. Espero conocerte pronto.

  2. Cayetano escribe:

    Hola Juan, gracias por leerlo.

    Es curioso, a medida que pasa el tiempo cada vez me quedan menos certezas. Tengo varias respuestas para la misma pregunta y a veces son contradictorias entre si. Sin embargo creo que se responden “haciendo con la mano”, es decir barriendo el suelo, cocinando, estando con las personas que quieres y estimas, compartiendo o intercambiando emociones, disfrutando de la soledades en absoluto silencio …

    Este texto pretende marcar un punto de inflexión en la temática de este sitio web. Dónde las personas (que casualmente viven a la sombra del monte Anboto) y sus emociones pasen a un primer plano.

    Estamos saturados de información emitida con evidente intención de desviarnos de aquello que realmente nos hace felices: Nos estafan. Son otros los que diseñan nuestro proyecto vital.

    El texto no pretende ser solo una mirada al pasado, ni lamentar un ámbito que ha ya ha desaparecido. Solo pregunta hacia dónde queremos ir, pero cada uno de nosotros. Evitando, en la medida de lo posible, pertenecer a uno de los diferentes rebaños. Demasiados pastores, demasiados rebaños luchando entre sí por hacerse con los mejores pastos.

    Un saludo

  3. Enrike Huerta - Director del HNZM-MCND escribe:

    Amigo Cayetano: Nada más que unas palabras para decirte que cada día que pasa me alucinas más y más y más, si cabe, pues desde hace 32 años que nos conocimos, siendo yo tu profesor, ¡qué tiempos aquellos!, no he dejado de seguir tus pasos y tus proyectos, en muchos casos incomprendidos, e incluso criticados y despreciados, pero tu siempre “erre que erre”, por lo que no me queda nada más que darte mi enhorabuena y ánimo a seguir en tu lucha, para conseguir que todos los que vivimos bajo el Anboto y amamos lo que él cobija, podamos seguir disfrutando de tus párrafos originales.
    Un abrazo, de este que sabes te aprecia.

  4. Cayetano escribe:

    Estimado Enrike. Lo primero gracias por tus palabras :-)

    Solo quería precisar que no me ha importando demasiado el éxito o el fracaso, siempre he encontrado la forma de hacer lo que en cada momento deseaba.

    Por otro lado es imposible que a todo el mundo pueda interesarle lo que uno propone, los proyectos como la vida: nacen, se desarrollan y mueren. Siempre hay algo nuevo que hacer y la experiencia adquirida en los “fracasos” es realmente útil para afrontar nuevos retos.

    Si, ha pasado mucho tiempo desde que te tuve como profesor. Pero a veces creo que en lo esencial no he cambiado demasiado: sigo igual de cabezón, tanto en el aspecto físico como en el metafórico :-)

    Un saludo

  5. silves escribe:

    Gracias Cayetano por deleitarme con tus relatos que tanto acercan a lo humano en este estúpido mundo que dicen que entre todos hemos creado.

    De corazón te digo que son un remanso de paz donde uno puede entrar a disfrutar desde que comienza a leer, al igual que algunas de tus obras que invitan a introducirse despacito y pasear por lugares que a algunos nos pillan lejanos.
    Gracias por describir tan sencilla y ricamente emociones, sentimientos y aunarlos con la historia.
    Te descubrí por la fotografía “mientras te espero” circunstancialmente.
    No tengo web, ni blog no conozco mucho el mundo de las redes, solo floto tratando de vadear y a veces hasta lo consigo como hoy.
    Saludos y mis mejores deseos.
    Silves.

Comentarios



Los comentarios están moderados. Puedes emplear las etiquetas básicas HTML para formatear e incluir enlaces. Los datos que recoge este formulario son: nombre, e-mail, hora y dirección IP origen: Son confidenciales y no se almacenan, venden ni distribuyen a terceros. Aviso legal.