Esto no es serio, un país de chiste
8 Junio 2007
Cuando se habla de desobediencia civil y se actúa aparecen, en última instancia e inevitablemente, los perros del pastor. La imagen de los antidisturbios protegiendo la pantomima del trenecito de vapor es simpática y ayuda a que los medios presten atención. Pero pasados unos días en el imaginario popular, el que gana las elecciones y opina en las encuestas, pasa con el tiempo al olvido. Es más, gracias a la habilidad del pastor que conoce muy bien a las ovejas, convierte estas protestas en argumentos a favor de sus tesis. Nada nuevo. En este contexto la acción se presenta como inútil. Más leña al fuego, más potencia para la maquinita a vapor en la que viajan nuestros pastores. ¿Inútil? No del todo.
Sirve por ejemplo para que un 40% de los ciudadanos de la comarca pasen olímpicamente de participar en eso que llaman elecciones democráticas. Los pastores que viajan en el trenecito siguen sin enterarse, no hay autocrítica. ¿Por qué es tan baja la participación ciudadana en las Agendas 21?. Todo huele a mentira y a falsedad, quienes defienden el TAV no son creibles, los que son contrarios al mismo son sospechosos de utilizar el movimiento social en favor de sus intereses políticos. Una puta mierda. Todo lo escrito hasta ahora huele a demagogia, cambiemos el registro.
La mayoría de los ciudadanos no pueden dedicar mucho tiempo a realizar profundos análisis sobre economía, comparar datos o contrastar y comprobar su fiabilidad. Tampoco son expertos en temas técnicos, ni en interpretar complejas estadísticas. Ni siquiera los expertos manejan toda la información, bien porque se oculta o sencillamente no se han realizado análisis y estudios independientes. Hay que guiarse por la intuición, por la imagen de credibilidad y seriedad del emisor de la información. La mayoría desconfía de los que se enfrentan al sistema establecido, a los sin corbata, a los gritones con pinta rara. Para remate ETA, ANV y Batasuna incluyen en su discurso acciones para boicotear a las bravas la obras del TAV. Desperfectos y atrasos que engordarán los beneficios de las empresas implicadas y que terminaremos, como siempre, pagando entre todos.
Así, los tiburones de la modernidad y la familia picapiedra se complementan, el poli malo y el poli bueno para destrozar con feroz intensidad este pequeño e insignificante país. Pero si usted esta cansado y aburrido de la falta de puntos y lugares de encuentro para debatir en libertad y con argumentos serios no se preocupe, nadie desde las instituciones los va a propiciar si no se obtiene un rédito político. Pero me voy por las ramas.
Supongamos que usted es un ciudadano preocupado por la calidad de vida en la comarca, que ha decidido no perder dos horas diarias viendo ese nuevo catecismo que es la televisión, que sabe leer y es capaz (no sin esfuerzo) de pensar por su cuenta, que dispone de conexión a internet, presupongo que usted es un ciudadano que siente empatía por los problemas de sus vecinos. Le propongo darse una vuelta por este Portal de la Sostenibilidad, lleno de expertos y gente aparentemente seria y si le apetece puede leer las tonterías que se han escrito aquí y seguir los enlaces.
¿Requiere mucho tiempo? Pues fíese de los expertos. ¿Que no conoce expertos que estén en contra del TAV?. Mala señal, muy mala señal. Posiblemente usted solo tenga acceso a la información que le proporcionan los tiburones que devoran su tiempo. El que no tiene y ha de emplear para enriquecerlos cada vez más.
