Terrorismo, el espectáculo de Estado
11 Junio 2007Personalmente estoy bastante harto de la cantidad de horas de emisión radiofónica y televisiva dedicadas al monotema de la lucha contra ETA, además de los kilómetros cuadrados de papel empleado en los diarios. Todos los medios nos ofrecen un relato diario y pormenorizado de las andanzas y desventuras de los partidos políticos (mayoritarios y minoritarios), declaraciones, reuniones, actos de vandalismo, crónicas de amenazas, filtraciones de negociaciones o la vida, obra y milagros del santo guipuzcuano y enfermero José Ignacio de Juana. Si bien este asunto me la trae al pairo, puesto que no forma parte de mi vida real, somos muchos los que empezamos a tener serias dudas de que el Estado (así en abstracto) tenga verdadadero interés en resolver el problema, el presunto problema. Ese que debe preocuparnos a todos.
Es difícil encontrar textos y voces críticas con todo lo que está sucediendo en los departamentos de Agitación y Propaganda de las instituciones del Estado. Un tema tan susceptible de calentar los ánimos como es el de la seguridad ciudadana es realmente útil para recortar los derechos, hay que ser cuidadoso con lo que se dice y no poner en riesgo la vida o el llenar el puchero. Una cita de Gianfranco Sanguinetti servirá para cambiar la posición de la mirada (punto de fuga) y ver que cosas podemos ver más allá del horizonte que nos proponen los cocineros del terror mediático.
Obligar a todo el mundo a tomar continuamente posición a favor o en contra de acontecimientos misteriosos y oscuros, prefabricados en realidad con esta finalidad precisa, este es el verdadero terrorismo; reducir constantemente a la clase obrera a pronunciarse a favor o en contra de tal o cual atentado, al que todo el mundo, aparte de los servicios secretos, es ajeno, es lo que permite al poder mantener la pasividad general y contemplación general de este lamentable espectáculo, y lo que permite a los burócratas sindicales reunir bajos sus directrices anti-obreras a los trabajadores de cada fábrica en lucha, donde regularmente un dirigente se hace herir en las piernas. (Del terrorismo e dello Stato. La teoría e la practica del terrorismo per la prima volta divulgate. Gianfranco Sanginetti. 1979)
La cita anterior, aunque escrita en otro contexto, puede ayudarnos a comprender porque llevamos casi cuarenta años soportando una realidad prefabricada, utilizada como rémora para avanzar en soluciones orientadas a mejorar la vida y la organización autogestionada de los ciudadanos. No me refiero a una mejora de las apariencias (como señala Raoul Vaneigem), sino a que cada ciudadano pueda desarrollar todo su potencial en libertad, sin tener que tomar partido o posicionarse en favor o en contra de obscuros y misteriosos enfrentamientos entre bandas mafiosas. Por que de eso se trata en en fondo.
La dirección de la lucha antiterrorista, la cúpula de ETA y los medios de comunicación tratan a los ciudadanos como a subnormales, están consiguiendo que los ciudadanos comiencen a sospechar que en el fondo del asunto hay un enorme y nauseabundo estercolero que explica cuarenta años de presunta incapacidad y voluntad de resolver este presunto problema.
El tinte emocional que impregna a la sociedad despues de un atentado hace que cantidades industriales de votantes salgan a protestar unidos contra la barbarie, al igual que hay gente lista haciendo negocios con las incipientes Redes Sociales en Internet, tambien podemos observar como esas emotivas reuniones de ovejas son aprovechadas para obtener réditos y mayores posibilidades de acceder al control político de las instituciones del Estado. Movimientos sociales nacidos desde la ciudadanía son deglutidos por los tiburones de la política en su propio beneficio.
Todos sabemos que una persona emocionalmente tocada no razona, una argamasa mucho menos. Si aderazamos todo esto con mentiras, medias verdades y potentes altavoces ya tenemos a una mayoría legítima y democrática dispuesta a ser enculada en forma masiva. Póngase en la fila, o empiece a considerar que:
Sobrevivimos en un conjunto de imágenes a las que nos sentimos obligados a identificarnos. Cada vez actuamos menos por nosotros mismos y cada vez más en función de abstracciones que nos dirigen según las leyes del sistema mercantil (beneficio y poder). #
Ahora toca proponer y des-obedecer individualmente con una pizca de inteligencia. El tercer capítulo De la huelga salvaje a la autogestión revolucionaria (1974): La autogestión generalizada, es un texto irritante para todos aquellos que aspiran a pastorearle a usted. Aparentemente inútil, a diferencia de los libros de autoayuda y manuales políticos al uso tiene la virtud, además de divertir y entretener, de ofrecer algunas llaves para abrir la puerta del redil. Pero usted, seguramente, es capaz de fabricarse otras.

12 Junio, 2007 a las 9:30
Gracias. Me ha ordenado ciertas ideas. Destila inteligencia y haberla cultivado.
12 Junio, 2007 a las 12:29
Claro.No tenemos problemas con los sueldos tan bajos,ni con la vivienda,ni con los contratos,los fraudes inmobiliarios,el control del gasto publico.Solo tenemos un problema,el terrrrrorrrrismo.Un saludo
12 Junio, 2007 a las 13:30
La monarquia parlamentaria española, heredera del regimen dictatorial de franco esta basada en la partidocracia, una de las soluciones más comunes que se da en la Europa Neoliberal, al reparto de poder de las clases dirigentes.
Es evidente que los estados parlamentarios y democráticos modernos tienen un pasado en el que se fundamentan.
El régimen político más extendido en el siglo XVII es el absolutismo. El absolutismo del siglo XVIII recibe el nombre de “Despotismo Ilustrado”, que se puede definir como “la utilización de la ideología ilustrada por parte de las leyes absolutas para mantener su absolutismo”.
La Ilustración es un pensamiento crítico y reformista. Los reyes absolutos, pues, del siglo XVIII (los llamados “déspotas ilustrados”), toman de la Ilustración lo que les conviene y, apoyándose en ella, introducen en sus estados una serie de reformas y mejoras importantes: suprimen los restos que aún quedaban de feudalismo (es el caso de Federico II de Prusia y María Teresa de Austria); protegen la agricultura con la construcción de canales y pantanos y con la introducción de nuevos cultivos; urbanizan y modernizan las ciudades (Carlos III de España fue el que convirtió a Madrid en ciudad moderna abriendo grandes avenidas, construyendo monumentos y dotándola de alumbrado público).
Introducen reformas judiciales, por ejemplo, suprimiendo la tortura que hasta entonces se había utilizado por los jueces como forma corriente de investigación; y crean multitud de centros educativos, como academias y universidades. Sin embargo, estas reformas se llevan a cabo sin contar con el pueblo; el lema del despotismo ilustrado es “todo para el pueblo pero sin el pueblo”.
Pero rechazan lo que es más importante de la Ilustración: la libertad política. Por eso, la burguesía ilustrada, que al principio apoya la reforma de los reyes, cuando ven que estos no conceden lo más importante, la libertad, se vuelven contra el absolutismo y se producen revoluciones…
En esencia, no se si han cambiado mucho los papeles…
Sigue habiendo Clases dirigidas y clases dirigentes.
¿En cual estás tú? ;-)
13 Junio, 2007 a las 17:39
En primer lugar gracias a todos por vuestros comentarios. Y toca responder a Joxe :). Veamos. A la pregunta ¿En cual estás tú? puedo decir que: no estoy obligado a elegir.
19 Junio, 2007 a las 0:16
Pedro Luis Angosto escribe en La República: El fin de ETA, pesea a quien pese:
Por último, me gustaría decir una cosa: Si ETA, y el Partido Popular por la disparatada oposición que hace en ese tema, quieren publicidad, que se la paguen como cada cual. Creo que las noticias sobre ETA deberían pasar a las páginas de sucesos, ni con mucho es el principal problema de España donde cada año mueren más de mil obreros por no disponer de medidas de seguridad laboral suficientes o por el empleo precario que propicia la economía neocon
13 Abril, 2008 a las 0:44
me encanta lo claro que decís las cosas…