Estelas de luz y muertos (I)
13 Julio 2007Imanol Mujika Alberdi (Bergara, 1921) es autor de diversos estudios sobre la identidad y lengua vascas. Podemos mencionar, entre otros: Lingüística Basca, Iainkoa Sabiduría de la Naturaleza, Euzko Elea Etorburuko Esan Naia y una Teoría de la Formación de las Lenguas Vista a la Luz del Euzkera. Imanol Mujika ha analizado, además, la etimología de miles de términos, utilizando un sistema que consiste en asignar un significado a cada una de las vocales y consonantes. Semejante método no puede ser aceptado por todos, tampoco su visión del mundo: otra realidad. Ni mejor ni peor. Imanol Mujika y Bittor Kapanaga (Otxandio, 1925) que ha estudiado diferentes aspectos de la lengua y la mitología vascas y autor del ensayo Erro eta garra, forman parte de un colectivo de amantes de su lengua, menospreciados por la comunidad académica. Solo muy recientemente se les ha reconocido su valiosa aportación al universo poético de esta lengua. Para comprender como entiende, mejor dicho siente, el euskera Imanol Mujika Alberdi reproducimos un texto escrito en el año 1979: El euskera es una ciencia.
El euskera es una ciencia
Imanol Mujika Alberdi. Junio de 1979
Algunos euskaldunes están trabajando para convertir al euskera en una lengua más de la época actual. Su pensamiento es convertir al euskera en otra lengua moderna, integrándola dentro de la cultura científica y racionalista.
Un euskera visto con mentalidad moderna, y tratado cual lengua del mundo actual rompe los moldes y estructuras formativas y esenciales del euskera, ya que el euskera es diferente y no se parece a ninguna otra lengua. No tiene par y forma ella sola su propio grupo lingüístico. Por ello debe ser tratada de forma especial y con todas las precauciones. Y desde luego, no puede ser valorada con visión moderna, ni sólo dentro de las necesidades del mundo actual.
Sabemos que hace falta un euskera científico, universitario, moderno y técnico. Es de una necesidad innegable, ya que el euskera y Euskadi van a integrarse con su propia personalidad en la comunidad de naciones europeas y en el mundo cultural actual. Hay que hacer un euskera moderno, pero para ello, no vamos a destruir el euskera popular, el de la calle, el básico, el euskera prehistórico que nos llega de un fondo cultural humano legado del pasado.
Esa integración debemos hacerla a través de estas dos modalidades: la del euskera considerado en su origen y la del euskera presente en la ciencia del mundo moderno. El euskera tiene un pasado y puede estar en el futuro sin perder su personalidad primitiva. No podemos olvidar esta doble posibilidad.
El euskera forma parte del tesoro cultural de la humanidad y esto es intocable. Debemos conservar sus estructuras básicas y raíces formativas. Conservando sus bases, siempre podremos producir nuevos vástagos o variantes, y el euskera seguirá adaptándose a los tiempos y a los milenios. Las posibilidades del euskera son inagotables. Es un pozo de sabiduría con sus raíces en ama lur. Es pues uno de los tesoros de Mari.
La variante científica moderna que formemos debe ser considerada como una forma o dialecto del euskera. Se equivoca el que piensa que esa variante científica puede ser nuestro euskera. No es posible a no ser que destruyamos nuestras bases y nuestro Ele.
El euskera puede ser moderno, pero siempre será antiguo. Con esta forma de pensar demostramos que hemos entendido a la naturaleza, la forma de vivir, la forma de razonar de nuestros aitonas y las bases del pensamiento humano.
Nuestros antepasados nombraban las cosas, ponían las izenas, según fuera la forma de actuar de cada ser. Los ponían por su utilidad, trabajo y carga energética.
Y el euskera se convierte así en una ciencia. Es una forma de diferenciar y catalogar a las fuerzas de la naturaleza, a través de la observación y diferenciación de los seres, de sus cargas energéticas, de sus cuatro reinos y de su verdad natural.
Cada cosa o ente natural tiene su propia forma de expresión o forma de ser. Cada ser tiene unas cualidades que le diferencian de los demás. Esas cualidades, al ser entendidas a través del consciente humano, forman la verdad de las cosas. En el euskera esa verdad objetiva está en relación con el Izena o nombre de cada cosa. El significado en origen de lZENA es el siguiente: ena (de) iz (luz o energía). Nos están diciendo que cada Izena, que cada nombre o palabra, es una forma de luz o energía de la creación. Y el fonema o sonido está deducido del campo vibratorio de esa energía.
Como ejemplo vamos a ver el significado en origen de algunos lzenas: Izar (poder de la luz), Indar (poder de hacer), In (inteligencia en acción), Oker (defecto en redondo), Aker (defecto en sensibilidad), Urdi (raspa o hiende la tierra), Zaldi (abundancia de brío), Suga (sin calor o fuego), Matsa (bastante pasividad o torpeza), Ega (actividad de elevación suave).
Cada cosa o ser es un Izena, es una forma de ser. A esta forma de Ser sigue la forma de entender. Y a la forma de entender, la forma de hablar o expresar lo que se ha entendido o pensado. La forma de ser, la forma de entender y la forma de hablar, están en el euskera en estrecha relación y se suceden una a otra. Son diferentes aspectos de la misma cosa.
El Izena de cada cosa indica su forma de ser. Egi es la forma de entender y el Ele indica la forma de hablar.
El Izena de cada cosa es la misma realidad objetiva. La raíz euskaldun Ben, el izena Ben, nos dice que la forma de ser objetiva (Be) puesta en acción (n) es nuestra realidad interna. Es Ben o el objeto convertido en concepto mental, y al que sigue la verdad de Egi: Es Benetan o Ben etan, que se puede traducir por estar en las verdades. Es el equivalente en castellano y por aproximación, ya que en euskera significa realidades objetivas. Ben indica el objeto que produce el concepto mental o idea del objeto. Es la imagen mental. Inicio de la imaginación. Y si nuestras ideas mentales están apoyadas en conceptos reales, entonces estamos con Ben y Benetan. Entonces somos objetivos en nuestros pensamientos
Y pasamos de la realidad objetiva de Ben a la raíz Ber que significa forma de ser objetiva (Be) con fuerza. Y tenemos lo siguiente: El hombre y todos los animales, a través de sus cinco Sentidos, que es por donde entra Ben, reproducen o duplican la realidad objetiva que es Ben en acción. Así, cuando oímos un ruido, el sistema auditivo reproduce o duplica el sonido externo en el área correspondiente del cerebro. Lo mismo es cuando vemos algo: El lente óptico reproduce la imagen externa en el cerebro y forma un duplicado (Ser) de la realidad objetiva. Es la realidad de Be que ha penetrado con la fuerza de r en el cerebro.
La diferencia entre Ben y Ber está entre una realidad objetiva que se ve (concepto) y esa misma realidad que se reproduce (duplica) para poder verse o hacerse real y objetiva. Las dos son simultáneas, ya que es la misma realidad objetiva que se ve y que para verse se ha duplicado. Primero es la realidad objetiva. Pero para el hombre la realidad existe porque hizo Ber o se duplicó.
Así, la raíz euskaldun Ber nos está diciendo, nos está enseñando (la ciencia del Euskera) que el trabajo esencial para el hombre, ser que contempla y razona, animal consciente, se reduce a duplicar (berrogei) (berdin) (berriz) (berritu) a la naturaleza. Y es con el consciente que el hombre entiende las Leyes de la Naturaleza, las reproduce, pone en funcionamiento. Tal es el hacer científico, ya que la Ciencia comienza cuando se entiende de leyes, de sus efectos y aplicaciones. Ese es el significado de hacer la voluntad divina de las religiones.
Ben y Ber forman en el hombre a Egi o a la verdad de las cosas. La realidad objetiva, al ser entendida, forma la verdad de las cosas. Y esa verdad, es verdad en sí misma, ya que la verdad es lo que se ha entendido de la forma de ser de cada cosa. La realidad objetiva, la forma de entender y la forma de ser, son lo mismo y se suceden como el día a la noche. La verdad es pues verdad en sí misma y no depende de lo que diga un señor cualquiera. La vedad es absoluta en si misma y no depende de la opinión de los pensadores o intelectuales. Más bien y a la contra: la opinión de los intelectuales, depende de esa verdad que ya existe de siempre y que empieza con Ben, sigue con Egi y reposa en Iten, y a la que se le puede llamar Lo Absoluto, Eterno, Divinidad, Dios, Alá, Bram, Ain, Sof…
Y la verdad de la ciencia comienza con el enunciado de las leyes naturales. La Ciencia es una aplicación o duplicado de esas Leyes.
El proceso mental objetivo comienza con la realidad del Ben y el duplicado de Ber, que producirán el concepto mental del objeto. Y nos damos cuenta, que al hablar el euskera, lanzamos conceptos, que hablamos con conceptos. Con el euskera, la realidad objetiva nos sale al paso. Las palabras nos dicen por sí mismas cuál es el significado de lo que se habla. Es lo mismo que con la ciencia y con lo que es ciencia de verdad. Palabras como: eufono, átomo, microscopio, diálogo… nos están diciendo su significado sin necesidad de deducirlo del contexto de la frase. Tal es el valor de la fórmula científica apoyada en las matemáticas. Tal el valor de las Leyes del Universo, fijas constantes, inalterables, dentro de una cadena que ve de lo material hasta lo absoluto, en una cadena sin limite mental. Ese es el valor del consciente humano que va desde la realidad objetiva de Ben hasta la abstracción de la forma en Egi. Y de Egi a la contemplación e iluminación o unión con el Todo hecho Uno.
Todo está en cambio constante, pero es un cambio controlado. Y todo tiene una base objetiva cambiante y una esencia formativa inalterable. Pues lo objetivo es objetivo, en función de las Leyes, fijas e inalterables. Y los que dicen que todo es cambiante, se engañan, ya que el cambio existe pero en función de aquello que no es cambiante. Así, la frase todo es relativo es falsa si se toma la misma en sentido absoluto. Pues si todo es relativo, no hay nada absoluto. Y entonces, vemos la trampa de esa afirmación, ya que lo relativo, es relativo en función de lo absoluto. Pues si no existe lo absoluto e inalterable, no hubiera relativo nada. No podríamos pensar ni vivir, puesto que mañana podríamos ser ridículas zanahorias.
Pero es todo lo contrario, pues sabemos que si plantamos maíz recogeremos maíz. Y sabemos que dentro de lo cambiante hay algo que rige y regula el cambio. Y que eso a lo que llamamos memoria de la naturaleza, Sabiduría Divina, o Sabiduría de las Leyes y de los Dioses está con nosotros hoy y seguirá mañana. Y que mañana, cuando nos levantemos, seguiremos pensando igual que ayer.
Y los que aseguran que las lenguas son cambiantes, se engañan, ya que eso es cierto cuando hacen referencia a las lenguas modernas, producto del cambio no controlado, ni asentado en Leyes fijas. Pero el euskera es una ciencia y tiene sus bases y raíces dentro de la madre tierra, controlada por Leyes y formando una cadena de lo Absoluto.
El valor de todo lo que es ciencia está en esa unidad o cadena con lo Absoluto. Tal es el valor de las fórmulas científicas y el valor de la terminología científica. Esa terminología o forma de hablar es, donde luego, la única que puede formar la lengua universal del futuro. Y esos nombres están apoyados en el griego antiguo, también con base en el concepto mental.
Y vemos una alternativa salvadora para la humanidad en ese hablar con conceptos y con objetividad científica, ya que si nos apoyamos en nuestro hablar diario en las lenguas modernas, sin contenido objetivo, vamos al desastre total, pues es muy fácil engañar al mas avisado a través de una reflexión bien urdida. No tenemos más que mirar el mundo actual para darnos cuenta de que ello es cierto. Cada sistema político, religioso o económico, parece tener la razón y la certeza. Pero si se fotografiaran con la realidad, igual que al hacer Ber, quedarían en paños menores.
El euskera no puede entrar como euskera, sí como variante, en la lucha de clases y doctrinas del actual mundo paranoico. Con el euskera y pensando en euskera, no se puede engañar a las masas.
Las reflexiones subjetivas originan sistemas ideológicos, partidos políticos y religiones. Está por verse la formación de un sistema ideológico o religión conquistadora, apoyado en el euskera y con sus doctrinas escritas en euskera clásico. Y si nos cambian el euskera, sí podrán hacerlo. Es por ello que han dicho hace falta un nuevo euskera para escribir con él las doctrinas de Marx.
El que es euskaldun de corazón se limita a demostrarlo en la práctica, y nunca a ningún euskaldun, se le ha ocurrido, como euskaldun, salir de su Lur o de su Ur (habitación o lugar de descanso) con aires de conquistador. Nunca se ha hecho en nombre de Euskalerria. Sí lo han hecho a la sombra de otras banderas, o con el cerebro intoxicado por doctrinas religiosas y políticas ajenas o extrañas (arrotzak). Con el euskera sólo se pueden hacer cosas universales o algo como el árbol de Gernika. Hacer algo particular y a la vez sin humanidad o universalidad, es un imposible mental. Y lo dicen sus raíces lingüísticas. Lo hemos visto con Ben y con Ber.
La Ciencia del euskera nos lleva de mano a afirmar su origen natural y divino, ya que donde está la naturaleza está la divinidad. Nos lleva a afirmar su fondo de sabiduría lleno de humanidad, que en la actualidad no es entendido, ya que el euskera pertenece a un fondo cultural muy diferente del actual. Pertenece a una dimensión cultural en la que la ciencia de hoy comienza a penetrar con el enunciado de las Leyes y sus aplicaciones. Pero le falta algo esencial: el reconocimiento oficial de que al lado de lo físico está lo anímico inmaterial.
Con la forma física o espacio denso, está el germen vital, origen de la vida y que da forma a esa densidad o espacio. Y donde está la vitalidad o energía, está la memoria o sabiduría de la naturaleza. Es el saber hacer de la naturaleza. En la acupuntura china tiene la ciencia actual un medio para penetrar en el origen de la vitalidad y explicar la vida misma.
En el euskera y en el estudio de sus Izenas, se aprecia esa diferenciación entre lo físico, lo vital y lo sensitivo y consciente. La palabra Sudur tiene este significado en origen: ur (sitio donde sé materializa) su (el fuego o energía). Y todo nos dice que Sudur es el punto donde se materializa o cataliza la energía o fuego solar. Y es en la nariz donde a través de la toma de aliento, se fijan los gases raros y energías radioactivas que irán directamente a la glándula pituitaria y de ésta a la pineal, donde está el centro o núcleo de la memoria de la naturaleza y sabiduría divina. Como siempre, el euskera nos dice que lo importante no es la nariz sino lo que se hace con la nariz.
La palabra Suma, que se traduce por olfato o instinto, nos dice en su significado de origen: ma (forma pasiva y material) su (fuego o energía). Nos dice, que la energía ha sido usada en sentido material o pasivo y en el mundo animal instintivo.
La palabra Zaiñ nos dice: ñ (hacer o dar) za (energía nerviosa). Nos dice que por los nervios circula una energía de tipo eléctrico, pues si fuera una energía vital o muscular, estaría escrita con la letra S como es Sendi, Sendo, Senar, Sengal…
La palabra Zama, que se traduce por carga, nos dice: ma (materialización) za (energía nerviosa). Y nos dice que al hacerse material la energía, se pierde la fuerza y el nervio. Se produce una pérdida de energía debido al peso o carga que se soporta. Además esa carga puede ser una carga mental o un sufrimiento o pesar, con lo que se efectúa igualmente la materialización o acción pasiva de ma sobre la energía za. Y el resultado, un decaimiento de ánimo o pérdida de energía.
La palabra Alaba, que se traduce por el equivalente hija en castellano, tiene este significado en su origen: aba (antepasados) al (poder). Es el poder de los antepasados. Nos dice que la hembra de la familia es la que produce nuevos euskaldunes, conforme a la genética y poder de los antepasados. Y ellos vivían conforme a la genética de los antepasados, puesto que sabían que esta genética les unía a la memoria de la naturaleza y a la Sabiduría de la Divinidad.
La palabra Abatz se traduce por herencia. Este es el significado en origen: tz (abundancia) aba (antepasados). Y lo que se recibía de los antepasados era la herencia biológica y genética. Y si recibían bienes materiales, no son éstos lo importante, ya que al euskaldun no lo hacen sus posesiones materiales, sino que la herencia genética hace al euskaldun.
La palabra Amar, nos dice en su origen: ar (fuerza activa o poder positivo) am (cosa material activa indeterminada). Es un poder dador de forma material o de uso material indeterminado, ya que depende de la fuerza o de la habilidad del que usa el amar. Hace referencia al poder de las dos manos, diez dedos, base material de acción humana.
La palabra Ama está formada así: ma (pasividad material) a (fuerza activa). Es una pasividad que entrará en acción con la fuerza de la vocal A. Se traduce al castellano por Madre.
La palabra Ema, está formada así: ma (pasividad material) e (suavidad o debilidad). Es pasividad sin fuerza creativa. Y cuando entra en acción se convierte en Ama, que posee fuerza creativa, pero la tiene porque ha sida fecundada por Senar o por: sen (vitalidad en acción) ar (fuerza activa). Senar es el varón que transmite el poder activo fecundante a Ema para convertirla en Ama.
Y podemos así recorrer el iztegi euskaldun para maravillarnos a cada paso con el significado en origen de las palabras del euskera. Y así penetramos en la ciencia del euskera y en su semántica. Por ello es que el euskera debe ser tratado conforme a su significado, cuna y ciencia.
El euskera necesita un trato especial de aquellos que por su poder político y administrativo, pueden dictar normas que afecten a su ancianidad y sueño de siglos. Duerme unido a lo absoluto. Es un sueño consciente. Y esperamos que la realidad y Ben superen el torpe engreimiento de algunos intelectuales. De los que usan mucho la reflexión, pero que no penetran en la realidad que tienen delante de sus ojos (porque no son como niños).
Ya los Mayas dijeron que la verdad de las cosas está oculta para el que ve, para el pensador. Hay que penetrar en la forma material y llegar a las causas de las cosas. Es entonces cuando empieza la filosofía. Platón nos dice que Antropos significa el que contempla y razona. Gizon significa en origen lo siguiente: on (sensibilidad en acción) giz (con luz mental y vital). Cuando en el hombre se elevan las fuerzas mentales y vitales a través del sentimiento o sensibilidad, se consigue el consciente contemplativo. Gizon nos dice que el hombre es sensibilidad en acción (on) con luz mental y vital (giz).
Y la palabra Zar nos dice que tiene el poder (ar) de la energía nerviosa (za). Zar o Zaar es el patriarca o jefe que dispone de su energía magnética y vital.
La palabra Zaar está mal traducida al castellano por Viejo. Viejo o anciano es Xar, que está formado así: Xe ar, que tiene poco (xe) poder o energía (ar).
Todas las cosas tienen un origen. Y es ese origen del euskera el que defendemos, ya que es el origen el que establece las diferencias y da a la vez una unidad o uniformidad a través de Lo Absoluto.
Siempre es Una Esencia diferenciada en la escala de la creación, diferenciada en los niveles de la vida y la Naturaleza, apoyados unos en otros o sucediéndose unos a otros.
Imanol Mujika Alberdi
Junio de 1979.
(Fuente: Euskararen Jatorriaren I. Biltzarra. 2005eko azaroaren 19an)