Arqueología de la memoria
12 Setiembre 2007
Fotografía de Txelu Angoitia - Inventario
Un país, un pueblo se levanta gracias a millones de hombres anónimos. Hay ciudadanos algo menos anónimos que dan personalidad a un pueblo. Pasa el tiempo y desaparecen poco a poco de nuestra memoria, sin embargo recuperarlos puede servir para entender nuestro presente, el verdadero, el que nos importa.
De este vendedor no recuerdo el nombre, pero lo veía todos los días en su esquina entre Komentu Kalea y Zehar Kalea, antes que él tenía su taller un afamado artesano de botas de vino: El Botero (¿Qué fué de él?) . En esa misma pared me estrellé la cara y me rompí la nariz bajando por Antso Estegiz en una bicicleta sin frenos era el año 1968.
Con la ayuda de la memoria de unos y otros intentaremos recuperar las historias de los verdaderos protagonistas de la vida social en una comunidad. Pequeñas, humildes, anónimas e imprescindibles contribuciones para que un pueblo siga vivo.
