Vivienda y sacrosanto mercado
25 Setiembre 2007Carlos Taibo nos ofrece un lúcido artículo donde expone los problemas que plantea la vivienda en nuestra sociedad:
A casi nadie se le escapa que la gallina de los huevos de oro ha beneficiado también, y notablemente, a la banca. Hace no mucho escuchaba de un colega el relato de un fenómeno de sobra conocido que retrata cabalmente el papel de aquélla: una pareja joven que reúna, de la mano de dos sueldos de miseria, 1.500 euros mensuales inmediatamente podrá comprobar cómo sobran los bancos dispuestos a conceder un crédito hipotecario por valor equivalente a las sumas millonarias que reclama la compra de un piso. La ilusión óptica que sugiere que esas dos personas se convierten ipso facto en propietarios se ve contrarrestada, claro es, con la certificación de que quedan atadas de por vida al pago del crédito de marras. Semejante servidumbre genera al poco un comportamiento laboral de franca sumisión -a ver quién es el listo que asume una contestación en el trabajo que puede dar al traste con tan suculento proyecto inmobiliario-, un creciente conservadurismo político -va con lo anterior- y, aunque a menudo se olvide, una vida sentimental marcada también por el inexorable deber de preservar contra viento y marea la pareja primigenia. Y todo sin que, al menos hasta ahora, haya motivos para concluir que los bancos asumen riesgos mayores: en el caso, poco probable, de que la pareja de la que hablamos deje de pagar lo que le corresponde, ahí está el piso como garantía de que el banco se resarce de buena manera. Vivienda y sacrosanto mercado.