El equilibrio del silencio
Jueves 1 enero 2009 - Enviado por Cayetano Lupeña
En el jardín del convento. Talavera de la Reina. 2008
Fotografía: Sor Begoña (Iurreta, 1943)
El nacimiento de la Orden de San Agustín tuvo lugar en el mes de marzo de 1244. En 1527 nace Fray Luis de León, agustino y uno de los escritores más importantes del segundo renacimiento español. Estuvo un periodo en la cárcel por traducir la Biblia a la lengua vulgar sin licencia y en concreto por su versión del Cantar de los cantares. Describía sus emociones como hombre dedicado a la contemplación con estos versos:
¡Qué descansada vida / la del que huye el mundanal ruido / y sigue la escondida / senda por donde han ido / los pocos sabios que en el mundo han sido! (#)
Sor Begoña, la autora de la fotografía, nacida en Iurreta en el año 1943, salió del colegio de la Madres Agustinas de Santa Susana de Durango a los diecisiete años para entrar a formar parte de la comunidad de Madres Agustinas de Talavera de la Reina.
Los ojos de una persona dedicada a la contemplación interior miran de otra manera. Profunda. Forman parte de eso que todos conocemos como Iglesia Católica. Una vida sin ruido, dedicada a la meditación, la oración y el trabajo. Lejos del espectáculo y las maniobras diplomáticas y políticas de los príncipes de la Iglesia.
¿Qué es interesante para esa mirada? ¿Donde se proyecta esa profundidad?. En los objetos mínimos y familiares de un jardín. Cada cosa ínfima a nuestros ojos cobra un nuevo valor, ese que negamos al regalo y milagro diario de la muerte y resurrección del árbol que aquí estorba y que allí es objeto de goce estético. Seguimos con la mirada de Fray Luis de León:
Es la huerta grande, y estaba entonces bien poblada de árboles, aunque puestos sin orden; más eso mismo hacía deleite en la vista.
Aquí estamos nosotros, intentando ordenar un jardín que suponemos desordenado. Llenándolo de cemento, corriendo de un lado para otro para llegar a ninguna parte, cerrando ventanas por las que solo vemos líneas rectas y muros. Casi imposible ver un milagro diario: El amanecer iluminando el aparente desorden de las hojas moribundas movidas por el viento helado del invierno.
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