Cosmética natural

8 Octubre 2003

Mi memoria se remonta a la década de los 70 (del siglo pasado) en la que empezaron a surgir los primeros grupos ecologistas. Eran pocos, muy activos y bastante ruidosos. Desde entonces hasta hoy se ha realizado una labor de concienciación importante, la ciudadanía no ignora la importancia que tiene el respeto por el medio, tampoco desconoce que de seguir los actuales niveles de consumo y despilfarro de recursos el planeta termirá por pasar factura.

Lo natural, en manos de muchas empresas e instituciones, se ha convertido en un reclamo publicitario. Nos venden cosas como la energía verde o envases reciclables y hasta los bancos disponen de fondos solidarios y microcréditos para sectores sociales desfavorecidos. Puras campañas y acciones cosmética, apariencia, publicidad engañosa. Una nueva moral que permite, por un lado seguir con actitudes depredadoras, por el otro ofrecer una cara amable y solidaria con los graves problemas que se plantean desde el sector más crítico de la ciudadanía.

En este contexto se enmarcan acciones financiadas con dinero público. El sarao publicitario en las campas de Urkiola que protagonizaron los actuales responsables de diputación de Bizkaia, por ejemplo, pretende crear una realidad diseñada desde los departamentos de publicidad de la institución.

En este tinglado participan, cómo no, medios de comunicación comprados a base de subvenciones y contratos de publicidad. Lo curioso es que el sistema funciona y terminan por convencer a una mayoría (que son las que ganan elecciones) de que hacen cosas positivas.

Aún peor, quienes cuestionamos este tipo de operaciones cosméticas aparecemos como ciudadanos rencorosos y enemigos del bien común. Empleamos medios de comunicación sospechosos y demonizados, y cada vez que estos sinverguenzas se dignan en constestar es para escupirnos a la cara sus mayorías. No hay problema.

El sarao que tienen montado está bien claro para quienes quieran informarse. Luego se puede actuar en el sentido que se quiera, o simplemente ignorar lo que ocurre y dedicarse cada uno a sus cosas. Eso es algo que no me preocupa. Pero si puede preocupar que, tras esa moral cosmética se escondan una serie de acciones que puedan afectar a la libertad de los ciudadanos. De todos los ciudadanos.

El hecho cierto es que hay una ley del silencio que se hace cumplir mediante el miedo, miedo a quedarse sin trabajo, miedo a ser rechazado, miedo a terminar fuera de los beneficios que ofrece una sociedad del bienestar y felicidad basada en el tener. Miedo a que no te den la subvención.

¿Quien se atreve a vivir dentro de los estrechos márgenes de una vida simple y consecuente? No es algo para la mayoría. Solo pueden hacerlo los perdedores, una minoría, que no tiene poder político ni económico para cambiar las cosas. Peor aún ni tan siquiera se les reconoce el derecho a vivir según sus conviciones morales. La dictadura de la mayoría. Una mayoría mediocre y cobarde. La mayoría que decide quienes legislan y cómo se gestiona el dinero público. No hay problema.

La forma de gobernar de alcaldes, concejales, diputados, burócratas y demás fauna, aupada en el poder por las mayorías y los poderes económicos locales, demuestran a las claras una actitud prepotente y chulesca.

Usted puede decir lo que le venga en gana, proteste, manifiéstese, escriba, firme y patelee, para eso vivimos en un sistema de libertades. Pero ya se encargaran de usted, le ningunearan, le haran esperar en la cola, firmar en el libro de reclamaciones, le permitiremos que se sumerja en los más obscuros territorios del olvido y la indiferencia, le mataremos de asco y hasta si le apuras te proporcionan la soga para te suicides.

Así, mientras te escupen a la cara, se maquillan con fascinantes colores de moralina ecológica y social. Mientras Mañaria vibra de emoción a base de dinamita, mientras destrozan otras partes del parque, no tienen reparo ni vergüenza alguna en llevarse a todos los medios de comunicación y montar una verbena popular, un teatrillo para convencer al respetable de lo buenos que son. Lo peor, es que en la realidad que construyen a su antojo, ellos son los mejores.

Por si esto fuera poco, aún hay mucho más que contar, pero vaya otro asunto para demostrar con que pasta se construye el cerebro de los mediocres, cómo se hace un un triunfador.

Para construir el parque eólico de Oiz hay que convencer a muchas personas e instituciones. En lo esencial un parque eólico siempre es mejor que una central térmica o nuclear. Pero detrás de este tinglado se esconden aspectos ya tratados en este sitio. ¿De quien es el aire? ¿De quien es el agua? ¿De quien es el sol?.

El discurso ecológico de empresas e instituciones tiene resultados como Aguas del Norte para el control del agua, los trapicheos entre Gamesa, Eólicas de Euskadi e Iberdrola y el apoyo financiero de diferentes multinacionales por el control de la energía, el beneplácito de un Gobierno Vasco obsesionado con la independencia . Y por otro lado el total desinterés por campañas para un uso racional de la energía, por tecnologías descentralizadas como paneles solares individuales, minicentrales hidroelectricas autogestionadas, parques eólicos basados en otros modelos de gestión que permitan invertir los beneficios en la zona donde se instalan …

Pienso que no es posible cambiar la realidad cosmética en la que pretenden obligarnos a vivir. Tener derechos y libertades no sirve para nada si no se ejercitan, la libertad de decidir que vida quiero no es algo que se regale, no es algo fácil, las leyes y el contexto marcan claramente qué es un ciudadano de bien obediente, positivo, condescendiente, poco crítico, peor informado, paralítico, …

Los temas no se agotan en la cosmetica natural, tambien hay mucho material en la cosmética moral. Un repasito por los servicios sociales descubre muchos folletos publicitarios que son incapaces de tapar las bosas de pobreza y marginación social que existen en la comarca. ¿Qué significa ser puta, negra y sin papeles en la comarca del duranguesado? ¿Qué significa ser un sin papeles a las órdenes de ciertos empresarios del duranguesado?

Llegados a este punto me pregunto si es posible otra forma de vivir y relacionarse. Creo que sí. Lo que no espero es, ni respeto, ni facilidades, ni reconocimiento de derechos constitucionales. Ser libre no es algo que te ofrecen, se gana día dia. Si alguien cree que las libertades las protegen los políticos y las instituciones me temo que anda algo confundido.

Escupirles a la cara, a todos estos publicistas que andan sentados y reunidos en los despachos de diputaciones, ayntamientos y sociedades públicas, es el único ejercicio de libertad mental que me voy a permitir hoy. Y recordarles a todos ellos, de paso, que pueden permitirse su tren de vida gracias a las miles de horas de trabajo y esfuerzo que han robado (bajo amenazas de embargo) a sus administrados.

Pero no se preocupen, no se les cae el maquillaje de la vergüenza.
Usan productos naturales.

Cayetano Lupeña. 8 Octubre 2003
Referencia.

Libreria Libro de Notas

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