Obscuras monjas y zapateros

Martes 10 febrero 2009 - Enviado por Cayetano Lupeña

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Zapatería en la calle Conventos de Durango
Fotografía: Txelu Angoitia. Inventario

El pasado domingo M. Aranbarri escribía un artículo sobre el cierre del convento de Santa Susana de Durango cuatro siglos después de su fundación: Faltan vocaciones y la comunidad afortunadamente se muere de vieja, en ideas y en personas. Frente a la entrada del convento había también una zapatería, desaparecida hace más de 20 años, en la que trabajaban un par de empleados.

En la imagen de Txelu Angoitia vemos a uno de ellos: Faltan artesanos. Yo estudié en el colegio de Santa Susana y recuerdo muy bien la zapatería donde a veces tenía que recoger, por encargo de mi madre, algún par de botas que así duraban años. Cuando recogía el encargo uno de los empleados decía siempre, a modo de despedida: ¡A coger chirivitas! Recuerdo que era un lugar oscuro y húmedo, con un intenso olor a pegamento. No es un tiempo por el que sienta nostalgia alguna, una época oscura entre el olor de la lejía en la madera, el incienso y la cola … solo iluminada gracias a los sueños e historias inventadas de un niño de apenas seis años.

Como decía aquel, ¡A coger chirivitas! que es como decir: ¡A paseo un tiempo pasado que fue peor!

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9 comentarios en “Obscuras monjas y zapateros”

  1. jon escribe:

    Pero el espacio que unos iban dejando otros lo iban ocupando, surgian otros negocios,
    En el sitio donde estaba la zapatería de la foto ahora hay una discoteca.
    Justo en frente de la entrada del colegio de santa Susana.
    Mi duda es la siguiente ¿Cuando se vayan las monjas que harán con el edificio y los terrenos que quedan en la parte de atrás?
    Conociendo este país, no tengo ninguna duda de que algún grupo inmobiliario este pensando ya en esa dirección.

  2. Cayetano escribe:

    Hola Jon,

    No soy parcial al opinar sobre este asunto. Mi paso por ese colegio fue una pesadilla, lo recuerdo como un tiempo oscuro, obligado a llevar uniforme con corbata (un artilugio que odio desde entonces), viviendo con miedo a los castigos y a los tenebrosos ritos que marcaba el santoral cristiano. Un horror. En cierto modo me alegro que desaparezca y por otro me produce cierto desasosiego, tambien había cosas buenas sobre todo al salir de aquel antro que para mi era la representación del infierno.

    Tal y como están las cosas con la crisis inmobiliaria no creo que haya mucho interés ni posibilidades de hacer negocio con el solar que ahora ocupa el convento. Pero sería interesante convertirlo en un parque o jardín de esos que tanta falta hacen en la zona.

    Un saludo

  3. Lezetxiki escribe:

    No se lo que cada uno ha vivido en su infancia. Yo estudié en un colegio de frailes viatoristas estupendo, en el que todo iba bien hasta que lo convirtieron en ikastola y comenzaron a entrar allí profesoras con un nivel cultural bastante bajo. No sé por qué, muchas de las profesoras que han salido de la actual Facultad de Humanidades de Mondragon Unibertsitatea en Eskoriatza (antes Irakasle Eskola) tienen poca cultura, escasa vocación y un tufo político demasiado “aborregador”. Vamos, que muchos de los que estudian allí lo tenían como segunda opción después de que les rechazaran de una academia de peluquería.
    Supongo que en todo tipo de colegios, láicos, religiosos, públicos o privados puede haber de todo. Supongo que una persona adulta debe tener la suficiente capacidad como para superar los traumas pasados. También creo que debemos ser suficientemente neutrales como para saber si nuestro paso por la escuela ha servido para algo, aunque sea para escribir bien, o para saber cómo no queremos educar a nuestros hijos, o para tener capacidad crítica. Eso es lo que de verdad debemos aprender en un colegio, olvidando sus rincones oscuros que nos daban miedo, las cruces tétricas de la capilla, que asustan a los niños (claro que para eso están, para crear algún tipo de sentimiento o conmoción en la persona que los observa).
    Lo triste de la desaparición de un colegio o de aquello que esté unido a nuestra infancia, como la casa de nuestros abuelos, nuestro parque de juegos, nuestra escuela, es una señal inequívoca de que nuestra vida pasa. Que ya no habrá otros niños más pequeños que nosotros con los que podamos hablar de lo frías que eran las clases, los charcos que se formaban en la cancha de basket del cole,… Así, poco a poco se irá creando una brecha generacional entre nosotros y los niños futuros.
    Por otro lado, desaparece un convento de monjas. Eso debe hacernos reflexionar sobre que está ocurriendo en nuestra sociedad. No sólo por el incremento de los no creyentos, sino, por el cambio cultural que eso genera. Y la verdad, a veces me asusta ver el tipo de sociedad que estamos generando, porque si antes no eramos libres para elegir nuestra fe (o nuestra ausencia de fe), ahora, estamos creando una sociedad de gente mediocre, en la que la cultura, el urbanismo y la educación no tienen cabida y en la que la mayor preocupación es tener dinero para irnos una semana a esquiar, una semana a cancún, una semana a canarias y otro par de semanas para irnos de cervezas por Munich o de shopping a NY. Donde sólo nos preocupa que nuestra niña de 2 años tenga 20 pares de zapatitos, cada uno a juego con sus respectivos vestiditos que le duran 2 meses o… en el que nos “flipamos” por tener la tele con la pantalla plana más grande del panorama.
    Así que a veces hecho de menos esos tiempos pasados de los que tu huyes. Unos tiempos en los que dejabas la puerta de entrada a casa abierta, porque sabias que todo el que entrase lo haría sin mala voluntad. Tiempos en los que las cosas se hacian para que nos durasen toda la vida. Tiempos en los que a pesar de no tener mucho, siempre tenías una vecina amable que te echaba una mano. Tiempos en los que tu madre siempre te esperaba en casa a la vuelta del cole, para darte un beso y ponerte el bocata de pan con chorizo de pamplona “Pamplonica” o el mejor bocadillo del mundo, ese que tenia nata (pero nata de la de verdad, de la que sacabas de la leche cocida que comprabas a la lechera que olia a queso rancio), y que endulzabas con un poco de azucar espolvoreada encima.
    Por otro lado, creo que los habitantes de Durango debéis preocuparos por que no os espolien el posible patrimonio artístico que albergue ese convento. Y sobre todo, no permitáis que echen abajo un edificio histórico, porque eso sería perder la escasa memoria que conservamos de nuestros antepasados.

  4. Cayetano escribe:

    Lezetxiki, tengo tres primas que pertenecen a la esa orden, tengo un trato amable y cordial con ellas.

    Entiendo lo que quieres decir respecto al tipo de educación que se da hoy en día en los colegios pero lo que algunos tuvimos que soportar entonces era pasarse tres pueblos, hablo de la década de los 60. Obviamente todo aquello está superado gracias a un proceso de “deseducación”, no en el sentido de ser peor ciudadano sino en un sentido moral donde todo era pecado, culpa y terror.

    Así que ni tanto tan calvo, el que hoy se permita “casi todo” es un efecto rebote de aquella atmósfera asfixiante. Tampoco niego que la vida “espiritual” que proponen los fundadores de las distintas órdenes tienen su importancia. Pero una cosa es la “teoría” y otra la práctica y la realidad cotidiana en un convento: El voto de obediencia sirve, en muchas ocasiones, para humillar hasta extremos inhumanos al “novicio”.

    Luego está la actitud de la jerarquía de la iglesia, a la que hay que obedecer, y que choca con principios como la libertad religiosa que tanto reclaman ahora.

    Una vez visto lo anterior no es de extrañar que falten vocaciones.

    Ese pasado idílico donde apenas había delitos es, en mi opinión, falso. Las tropelías tanto de una clase social como de otra quedaban ocultas bajo el velo de la hipocresía. Sin olvidar que se era “buena persona” gracias al terror que inspiraban las autoridades religiosas y políticas. Obediencia al patrón que se enriquecía con sueldos y condiciones de miseria soportables gracias a la misericordia de Dios y un futuro hermoso para los pobres y los humildes: Todos contentos

    Obviamente todo esto es una opinión personal y no tengo muy claro que, en lo fundamental, hayamos mejorado mucho. Pero la vida y educación basada en la religión católica (o musulmana) no creo que ayude a mejorarla.

    Un saludo

  5. Lezetxiki escribe:

    Estimado Cayetano.
    Obviamente no defiendo el tipo de “contraeducación” impartida en algunos centros educativos como el que sufriste tú. Pero… desearía que recordases de ese centro los buenos momentos vividos (quizá alguno haya) y también os deseo a ti y los vecinos de Durango, que no permitáis, con la salida de las reliogiosas, que expolien vuestro rico patrimonio histórico-artístico. Sobre todo porque es la herencia que nos legaron nuestros antepasados.
    Por otro lado, mi modelo de educación ideal fue impartida en una de las primeras escuelas laicas de Gipuzkoa. Se trata de la Escuela Viteri, fundada por Don Pedro Viteri y Arana en Mondragón (después fundo un numero considerable de escuelas en otros pueblos de mi provincia). Pero… en la escuela Viteri, todos los niños y adultos que estudiaron, tuvieron la suerte de contar con dos profesores formidables, el matrimonio formado por Teresa García y Félix Arano.
    Por si te interesa el tipo de escuela que crearon estas tres formidables personas, te adjunto el testimonio de David Arzamendi, una enciclopedia viviente y alumno de Maisu Arano.
    Espero no haberte molestado con mis comentarios y saludos desde el otro lado del Udalatx.

  6. Cayetano escribe:

    Holas, no me molestas en absoluto Lezetxiki … solo que no tengo ningún recuerdo amable de mi estancia en ese colegio (pero si fuera de él).

    Ahora bien, si puedo decirte que después entre en los Maristas a los 8 años y el cambio fue un verdadero alivio. Siendo como era una colegio gestionado tambien por religiosos recuerdo esa época como una de las mejores de mi vida.

    Ahora bien, posiblemente haya alguien que haya pasado por Santa Susana (en esa época) y tenga buenos recuerdos, pero desde luego yo no. Y prefiero no contar anécdotas porqué quizás están distorsionadas en el recuerdo.

    Un saludo

  7. Roberto escribe:

    Acabo de enviar la crónica que ha escrito sobre la marcha de las monjas del convento de Santa Susana Iban Gorriti a la hemeroteca: Agur a las últimas agustinas .

  8. jon escribe:

    El Grupo Mixto reclama una Casa de Cultura en el convento de Santa Susana
    Insta al Ayuntamiento a que apueste por la adquisición del «apropiado» edificio.

    El Grupo Mixto de Durango apuesta por la construcción de una Casa de Cultura en el antiguo convento de Santa Susana. Tal y como sus representantes subrayaron ayer, es el momento de que el Ayuntamiento apueste por la compra de un espacio «apropiado» como éste que, entre lo edificado y los terrenos adyacentes, alcanza los 5.000 metros cuadrados útiles. Los concejales de la izquierda abertzale también quisieron hacer hincapié en que su idea es que con este inmueble como base se lleve a cabo un proyecto participativo en el que tomen parte las asociaciones culturales, «tanto en el diseño de la casa, como en la elección de su futuro modelo de gestión». El Correo

  9. duranguesa escribe:

    curioseando por internet he encontrado esta página y veo la zapateria de Meliton !!cuantos recuerdos han venido a mi memoria¡¡¡ y cuanta nostalgia de mi vida de niña que jugaba en esa zona pues nací en Calebarria,pero tengo que decir una cosa, la zapateria estaba tres puertas más arriba que donde han puesto la discoteca.Agur

Comentarios



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