Sherlock Holmes no vive en Durango

30 Noviembre 2007

Arthur Conan Doyle se inventa un personaje frío y calculador capaz de resolver un enigma utilizando la lógica. Así, con la lectura de los hechos (en los diarios), unas pistas insignificantes pasadas por alto por dignos funcionarios policiales y haciendo preguntas adecuadas, resuelve casi cualquier misterio. Misterios aparentes que en realidad tienen explicaciones sencillas. Basta con una observación atenta de los hechos para descubrir la realidad, una de ellas, de las múltiples posibles. ¿Cual es la verdadera?

Los hechos son los que son: Se adjudican obras públicas mediante concurso público, se valoran las ofertas y se escojen aquellas más convenientes. Puestos en obra sucede, casi siempre, que los costos se disparan y los plazos se alargan. Bastaría seguir la pista de políticos, funcionarios y propietarios de empresas adjudicatarias para entender el fenómeno: Corrupción impecablemente legal.

Algunas pistas para Sherlock Holmes. El sobrecoste de las obras de la escuela de idiomas o el curioso proceso de las piscinas de Landako en Durango, por citar algunas. Casi siempre, los beneficios, van a caer dentro de los bolsillos de mismo grupo social, tribu o consorcio mafioso. Hay que reconocerles una exquisita habilidad a la hora de separar a la gente de su dinero. Si es blanco y en botella quizás no sea leche. ¿O sí?

Firma Cayetano Lupeña

Boj - Edición de grabado

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