Madre tierra aka ama lur
25 Diciembre 2007Me han gustado los dos últimos artículos de Patxi Ibarrondo, por atípicos, en cierta forma giran en torno a la fecha de la Navidad. El primero de ellos (La maldición del coltán de los móviles) a propósito del coltán, una aleación de minerales utilizado en la construcción de microchips que requieren resistencia al calor, entre otras propiedades, muy utilizados en los componentes de los teléfonos móviles. La extracción de los minerales que lo componen es motivo de guerras, desastres ecológicos y saqueos. No servirá de mucho toda esta información. La capacidad de lavar el cerebro, a los consumidores, de las compañías fabricantes y las de telecomunicaciones es impresionante. Así lo demuestran las cifras de uso y ventas, en especial durante estas fechas. Luego no digan que nadie les informó. Aunque ¿Quién quiere saber, viviendo dentro de un mundo feliz?
El segundo, La madre Tierra como casa común, breve y, en cierto modo, optimista apunte que nos invita a reflexionar: el advenimiento de un nuevo solsticio y el inminente cambio de año, que significa algo así como un doblar la esquina en el hilo continuo del tiempo, nos debería inspirar no miedo, sino alguna que otra inquietud acerca de lo que hacemos. ¿Reflexionar en un ámbito donde la codicia, el ruido y la velocidad son los valores sociales supremos?. No perdamos la esperanza. Podemos apelar a nuestra naturaleza optimista, como apunta Eduard Punset (vía Libro de Notas), esa tendencia natural del ser humano a inventarse futuros positivos para no caer en la depresión.
¿Feliz Navidad y próspero año nuevo? Es posible, basta tener fe en que así sea …
