Sitel, un ‘monstruo’ sin control
Lunes 28 Septiembre 2009 - Enviado por Anboto NewsEl ministerio del interior español y los diferentes cuerpos policiales (incluyendo la autonómica vasca) disponen de herramientas de control y vigilancia sobre los ciudadanos que cada vez se acercan más a las técnicas empleadas por los nazis. O al famoso ministerio de la verdad descrito por Orwell. Gracias al control de los medios y al lenguaje sutil de los responsables de la seguridad del Estado, se ha montado un peculiar Estado en el que los derechos de los ciudadanos, en especial aquellos disconformes con el sistema actual, son espiados sin apenas control judicial. Si a esto unimos el curioso funcionamiento de la justicia española podríamos llamar a Arías Navarro mentiroso: Franco no ha muerto.
Roberto R. Ballesteros, nos habla de las peculiaridades jurídicas del Sistema Integral de Interceptación de Comunicaciones Electrónicas (Sitel).
«Los pinchazos telefónicos que en estos momentos realizan las fuerzas de seguridad, siempre por orden judicial, no se llevan a cabo con todas las garantías. Tampoco desde el punto de vista tecnológico. Las posibilidades del avanzado Sistema Integral de Interceptación de Comunicaciones Electrónicas (Sitel) permiten a los agentes de Policía, Guardia Civil y CNI facultados acceder a conversaciones en tiempo real y a una serie de datos asociados a cada llamada, entre los que destacan la identidad de los propietarios de los terminales, tanto del sospechoso como de las personas con las que se encuentra, o la posición geográfica de cada interlocutor. Conversación y datos asociados se almacenan en los servidores centrales de Sitel sine die. Sin embargo, lo que se entrega al juez es una copia en soporte CD. Los expertos juristas consultados se quejan de que la autenticidad de la información de ese CD se basa tan sólo en la confianza o autoridad otorgada a los agentes de Policía. Explican que hoy día la tecnología —amparada por la ley— ofrece enormes posibilidades para certificar la autenticidad y la seguridad de los documentos electrónicos». Sitel, un ‘monstruo’ sin control