Somalia: Guerra entre piratas
Domingo 4 Octubre 2009 - Enviado por Cayetano Lupeña
Aún dicen que el pescado es caro. Óleo de Joaquín Sorrolla pintado en 1894
He seguido con interés las noticias de las peripecias de los pescadores en aguas del Índico y de los llamados piratas somalís. Cuando leí un artículo de opinión de José María Ruíz Soroa que titulaba «Los atunes no reflexionan, los humanos sí» tengo que serles sincero: me sentí profundamente avergonzado. No por el artículo en si, tampoco por la calidad formal del mismo, se me encendió una luz en el cerebro, una especie de revelación. Todo esto, unido a que escuchaba tambien, en la radio, llamadas de arrantzales bermeanos y familiares enfadados con la actuación del gobierno español que los abandonaban a su suerte en las procelosas aguas del Índico. Más militares, más policía, más mano dura contra los piratas: ¡Es la guerra!
Es posible que los atunes no reflexionen, pero los humanos tampoco. ¿Qué está pasando en aguas de Somalia? Muy fácil, la industria pesquera internacional con un armamento industrial impresionante está esquilmando los siete mares y uno más. Aprovechando la caótica, e interesada, situación de un país como Somalia llevan años arrasando sus caladeros. Aún más: es un sitio ideal donde depositar todo tipo de vertidos de productos tóxicos y peligrosos sin que nadie informe ni diga ni pío. Es la tragedía común de los ciudadanos de un continente como África: Corrupción, pillaje, hambre, miseria y esclavitud.
Los llamados piratas que proceden de las costas somalíes son, en su mayoría ex-combatientes de las múltiples batallas que se libran en Somalia. Han actuado hasta ahora, salvo rarísimos casos, sin ejercer violencia física alguna contra las tripulaciones capturadas: Solo quieren dinero. Una forma fácil de financiar a los diferentes grupos armados que actúan enfrentados en el país.
Pero vayamos por partes. ¿Cual es la situación que viven los ciudadanos de Somalia?. Un informe de Médicos del Mundo presentado en Madrid bajo el título «Madrid no olvida a Somalia», celebrado en Febrero de este año y acompañado de 74 fotografías de Pep Bonet, nos ofrecía datos e imágenes espeluznantes sobre esta tragedia oportunamente silenciada ahora por los medios de comunicación.

Somalia: Sobrevivir al olvido. Una calle de una ciudad somalí
Desde la caída del régimen de Siad Barre en 1991, Somalia ha sido durante 18 años el único país del mundo sin Estado ni Gobierno, quedando en manos de clanes y señores de la guerra, a los que se añaden actores externos, enfrentados por el control del territorio y los recursos. La elección de un Gobierno de transición en 2004 no llevó la paz al país, que ha vuelto a caer en el olvido después de un breve periodo de notoriedad pública en 2007 con la expulsión de Mogadiscio de la Unión de Tribunales Islámicos tras la intervención militar de Etiopía.
Ante la indiferencia de la comunidad internacional, y mientras la violencia se recrudece, es la población civil la que paga las consecuencias del conflicto. La supervivencia de gran parte de los somalíes depende de la ayuda externa de unas pocas organizaciones humanitarias y agencias internacionales. Durante los últimos años, se estima que entre 300.000 y 500.000 somalíes han perdido la vida y medio millón más se encuentran refugiados en otros países, a los que se añaden otros 400.000 desplazados internos, de una población total de 7 millones de habitantes.

Somalia: Sobrevivir al olvido. Huyendo de la guerra
Casi el 80% de la población carece de acceso a los escasos servicios de salud (que están en manos privadas), apenas se cuentan 0,4 médicos y 2,8 enfermeros por cada 100.000 personas, y menos del 30% de los somalíes tienen acceso a agua potable. 160 de cada 10.000 mujeres mueren al dar a luz y uno de cada cuatro niños muere antes de llegar a los 5 años, debido a la desnutrición y a enfermedades como el cólera, la malaria, el tétanos, el sarampión o infecciones respiratorias. La esperanza de vida se encuentra actualmente alrededor de los 47 años.

Somalia: Sobrevivir al olvido. ¿Hospital?
La anarquía y la violencia son mucho mayores en las ciudades que en las zonas rurales, ya que es ahí donde se concentran las disputas entre clanes. Se dice que un 10% de la población de Mogadiscio va armada y hasta que en el país hay más armas que personas.
Unas 250.000 personas siguen viviendo en pésimas condiciones en la carretera de Mogadiscio a Afgooye y muchos intentan llegar a Yemen en busca de mejores condiciones de vida. Los que tratan de huir por vía marítima a Yemen (casi 50.000 en 2.008) saben que se ponen en manos de mafias sin escrúpulos y que viajarán hacinados junto a más de 100 personas en barcas que apenas tienen capacidad para 40.
Muchos de ellos ni siquiera llegan a tocar suelo yemení, pues mueren asfixiados, deshidratados o, en muchos casos, a causa de los golpes proporcionados por unos traficantes que no tienen reparos en lanzar al agua a todo aquel que se mueve o hace algún ruido.

Protesta de Greenpeace contra un atunero pescando ante las Islas Phoenix, de Kiribati, lanzando dentro de su red una pancarta flotante de 25 metros con la leyenda ‘Sin Pescado, Sin Futuro’.
Para saber más tengo que recurrir a informaciones proporcionadas por Al Jazeera y grupos ecologistas como Greenpeace. Para la asociación ecologista la actividad de la industria pesquera en aguas somalís se enmarca dentro de lo que denominan «pesca pirata».
En un artículo «Los “piratas” somalíes son pescadores en lucha contra el saqueo occidental» realizado con informaciones de Najad Abdullahi de Al Jazeera, Johann Hari del Huffington Post y Mohamed Abshir Waldo de Wardheer News y traducido al castellano por Ernesto Carmona nos ofrecen la otra cara de la moneda. Dicho texto huele a pura propaganda a favor de las tesis de algunos señores de la guerra que operan en Somalia y muy próximos a Al Qaeda, pero complementa la información para entender que piensan muchos somalís sobre la actividad a todas luces ilegal, según los tratados internacionales, de la destrucción de sus caladeros. La situación en Somalia solo ofrece un futuro de miseria y destrucción a la mayoría de sus ciudadanos. Solo les queda huir aunque esto, tambien, les cueste la vida.
Una última reflexión, esta es una historia de avaricia y cinismo. La «industria pesquera pirata» reclama “protección” de los bien pertrechados ejércitos europeos en contra de los desarrapados piratas somalís. Esto tiene un nombre: Guerra colonial.
No quiero formar parte de las masas idiotizadas (ni por unos ni por otros) que entonan sus cantos de guerra y agitan banderas celebrando el Triunfo de la Muerte, la de los hombres y la de los mares.
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4 Octubre, 2009
Muy buena entrada.
Pero que peste de mundo hemos creado!
Quizás os interese este articulo: La verdadera historia de los piratas de Somalia
5 Octubre, 2009
Pues si, una entrada muy currada y con una perpectiva diferente a la que nos vienen ofreciendo los medios de comunicación sobre lo que pasa en Somalia
5 Octubre, 2009
Gracias por el post. Hace unos meses ví un documental que recogía la situación de las cárceles en Somalia. Si la situación de la población es desesperada, la de los detenidos, muchos de ellos piratas, está totalmente fuera de control. Viven hacinados como animales en las celdas, encadenados… Pero hablar de eso es políticamente incorrecto, nosotros tenemos que defender a nuestros atuneros que es lo que nos da de comer.
5 Octubre, 2009
Lydia, prefiero no imaginarme lo de las prisiones somalís viendo como vive el resto de la población. Carlos y “elpeor” gracias por vuestra opinión, lo escribí sin apenas tiempo y aún estoy corrigiendo algunos errores gramaticales :-(
Pero creo que hay que explicar las cosas de otra manera. Sinceramente estoy muy decepcionado con los articulistas y periodistas en general por tratar este asunto con tanta superficialidad y toques evidentes de amarillismo. Un saludo
6 Octubre, 2009
En la misma línea que tu artículo y ampliando un poco más la información: Guerrear contra los desarrapados somalíes es una vergüenza
31 Octubre, 2009
(Traducción del Solidaridad Obrera 341)
Mientras el fondo marino se agota, el ejército español envía tropas para proteger a los empresarios acostumbrados a robar pescado sin problema.
Desde que se empezaron a construir barcos-fábrica y cámaras de ultracongelado para los pescadores de alta mar, ha hecho un gran salto la industria pesquera del Estado Español, siendo este tradicional imperio uno de los principales países pesqueros del mundo, es decir, uno de los principales piratas del ecosistema.
Por mencionar los principales grupos empresariales que en España conforman un grupo de poder determinante de la política internacional del Estado, podemos decir que entre PESCANOVA, FREIREMAR, AMASUA, IBÉRICO DE CONGELADOS, PEREIRA, BANCHIO, JEALSA RIANXEIRA, CALVO, FRINSA DEL NORTE , GARAVILLA y pocos más, se comen buena parte de los océanos de todo el mundo con sus 800 barcos de intervención internacional, aparte de los 16.000 que siguen limpiando nuestras costas.
Cada año estas pocas empresas extraen más de medio millón de toneladas de pescado (500.000.000 Kg.), en un negocio que ya mueve 34.000 millones de euros anuales.
Los principales colectivos inmigrantes que desde hace un par de décadas vemos venir de África hacia nuestras tierras, nos explican que en su casa no hay trabajo, y en sus costas se acabó la pesca. El pescado no llega a la costa porque que el Estado Español ya hace tiempo que establece “acuerdos” con gobiernos como el de Marruecos, Argelia, Senegal, Nigeria o Gambia, según los cuales los barcos-pirata de capital español pueden hacer lo que les plazca y sin restricción en sus aguas.
Pero incluso en las costas africanas se está acabando ya el pescado para los grandes barcos, y deben recurrir a las últimas grandes reservas del mundo, situadas principalmente en el océano Índico.
Las costas de Somalia ven pasar cada día por sus costas del océano Índico los buques de los países ricos cargados de todo tipo de recursos naturales, logrados después de colonizaciones, guerras y golpes de estado teledirigidos. En la misma Somalia los países de la OTAN estuvieron introduciendo armamento para alimentar la guerra contra el comunismo del país vecino, Etiopía. Desaparecida la influencia económica y militar de la URSS en la zona, Somalia se encuentra todavía en guerra y con milicias armadas hasta los dientes.
Sea cual sea la oposición, el capital necesita recurrir a la fuerza de la violencia para seguir robando todo, y desde hace unos meses que la prensa nos ha preparado para justificarse la intervención militar directa del Ejército Español.
Resulta que varios soldados y guerrilleros de Somalia han decidido “robar al ladrón” asaltando los barcos del Norte, y ahora los ejércitos más interesados (Francia y España) corren para proteger los intereses que ya sabemos.
Compañeros, compañeras, aunque venga del Océano Índico, todos los peces llegan cada vez más pequeños. Con ello quiero lanzar un mensaje a la vez pacifista y naturista: PASA DE LA CARNE!
22 Noviembre, 2009
SI, todo eso deberías contarselo a la cocinera y a su hija de 12 años, del Arianna, barco secuestrado por esos “bonachones”, que fueron violada en grupo. O a las dos niñas de 13 que fueron compradas por los piratas por 13.000 euros, violdas en grupo, torturadas, amputadas y sus cuerpos sanguinolientos y aun vivas tiradas a los perros.
23 Noviembre, 2009
Yo lo que tengo claro es que el mundo se está convirtiendo en un lugar cada vez más peligroso, hace 20 años la piratería se consideraba practicamente extingida, ahora es un problema en auge en buena parte del Océano índico, en el Atlántico Sur, en el Caribe…
Y a partir de ahora a los piratas se suman los propios barcos “civiles”, cada vez más armados y que pueden pegarte un tiro “por si acaso eres un pirata”.
Es triste, pero me temo que todo esto lleva a una especie de carrera armamentística entre toda la gente que navega, incluyendo los que lo hacemos en barcos de vela de 8 metros.