La danza de los hipócritas II
15 Febrero 2008
Forges. Diario El Pais. 9/02/2008
De los integrantes del Partido Popular uno puede esperar casi cualquier cosa, como los comentarios jocosos de Miguel Arias Cañete refiriéndose a los inmigrantes que ocupan puestos en la hostelería: ya es difícil encontrar un camarero como los de «antes» al que le encargues una larga comanda y pueda memorizarla (Ref). No es una broma o chanza, sin embargo, el «contrato de integración» para inmigrantes propuesto por el Partido Popular, que no ha gustado a casi nadie y ha sido calificada de «excluyente», «racista» y «electoralista». Lo que tengo claro es que este señor no es tonto, en el Partido Popular además de gente bruta hay algunos estrategas inteligentes.
La verdad sea dicha: hay mucho hipócrita entre los miembros de la izquierda progresista (abertzale o no) y el resto de la sociedad. ¿Quien no tiene un esclavo baratito a su servicio? ¿Cuántas mujeres emancipadas de reconocido éxito social no tiene un doméstico a su servicio y a precio razonable? ¿Cuántos promotores y constructores inmobiliarios se han echo de oro a cambio de beberse la sangre de los esclavos? ¿Quien cuida y atiende al viejito inservible? ¿Saben lo que cobran y en qué condiciones están los trabajadores de las subcontratas que trabajan en obra pública y privada?. ¿No se acuerdan como se explotaba, en Zaldibar, la pobreza con el pene?
Recientemente se ha denunciado un caso en la comarca (entre los miles posibles ) que hay que tratar, informativamente, con extremo cuidado. Se trata de una acusación que ha de ser probada en los tribunales (¿recuerdan eso de la presunción de inocencia y las falsas denuncias?) y que, según lo presentan algunos medios, parece cosa probada. Es evidente que la propietaria del restaurante de Izurtza cometió un delito al contratar de forma ilegal a dos inmigrantes sin papeles, no está tan clara la cantidad que percibían por su trabajo y en qué condiciones lo hacían. Según la información publicada el sueldo percibido oscila entre los 250 y 900 euros al mes.
Si damos como cierta la versión más optimista, 900 euros, tenemos que la propietaria del establecimiento se ahorra mucho dinero (retenciones de hacienda, seguridad social, etc.). Un chollo por el que merece la pena correr ciertos riesgos. Si fuera cierto lo de los 250 euros habría que montar una campaña para expulsar a los negreros que aún queden en Izurtza. Pero hay que esperar a ver que dicen los tribunales.
A ésta la han denunciado, pero ¿que inmigrante se atreve a denunciar?. Así llevamos años, enriqueciéndonos a costa de carne barata y de cañon. Y para colmo, cuando la situación económica empeore les acusaremos de todos los males y desgracias que caigan sobre nuestras codiciosas cabezas. Definitivamente: No tenemos remedio.

15 Febrero, 2008 a las 20:48
Muy acertado el artículo, Cayetano. Acabo de leer que algunos hosteleros están preocupados con esto de las blogs. Imagina que ahora empezamos a contar los clientes y usuarios las irregularidades de algunos establecimientos de la comarca: Precios, servicios, calidad de lo que ofrecen, etc. Una ruina para algunos.