Grito en una ciudad vacía
3 Marzo 2008Quizás deberíamos hablar aquí de Arte y Mariposas. Para no molestar, para regodearnos en la ficción de un Universo fingido, un decorado que representa la Realidad. La única posible: la más aplaudida. Sin embargo, escondido en los límites del olvido, existen textos que nos gritan en silencio, desde una ciudad vacía, sin ánimo de molestar, como un pequeño aviso, en formato A5, fotocopiado y sujeto apenas con cinta adhesiva en una farola del extrarradio. Antes de que la lluvia (o el viento) lo despegue les invito a leer Un Texto de Enrique Bustamante. Cierta Historia:
¿Que alguien o algo, de carácter sorprendente, pudo cambiar u olvidarse, agotarse o ser velado? Depende, justo ahora, de lo que estemos leyendo, desentrañando o salvando. ¿O es que hay, a estas alturas, otra forma de entender (es decir: de interpretar) los mensajes que se ocultan en los libros, las hazañas de los héroes derrotados, las partículas secretas de los versos? Uno repasa la historia, cierta historia, como una visión de conjunto, como un ejercicio de líneas que se conectan y quiebran, de columnas que dan cuerpo (o eso parece) a una serie que se pierde en otra serie, a una imagen de lugares y de encuentros. Porque, aunque el poeta lo intenta (“Ha llegado la hora –avisa Nicanor a los mortales- de modernizar esta ceremonia”), la ceremonia de conjunto es como un cuerpo, un viejo cuerpo, donde Heráclito (improvisado croupier que nos muestra los dados) da las reglas oportunas que regirán todo el juego. Y así van pasando las cosas, los hombres, las fechas, con la evidencia inocente de un devenir unitario. Y así se nos cuenta (nos contamos) una historia que se parece a otra historia conocida, a cierta historia. [+]