Arboles, kaputt
7 Abril 2008Patxi Ibarrondo nos habla, a partir de una anécdota, de las diferencias (¿de clase?) a la hora de percibir y entender la cultura. Arboles, kaputt :
El problema es que, una vez embaldosadas las avenidas residenciales y el centro urbano, con un estilo deudor de Albert Speer, a los pijos les encanta también lo pintoresco. Por eso salen a alternar por las calles recónditas con sabor a historia, a pesar de que se pasen la vida traicionando lo tradicional, para convertirlo en ladrillos de cara vista y traduciéndolos en dinero cuanto más mejor en el banco. Son partidarios de divertirse condescendiendo a mezclarse a ratos con la plebe, para variar, porque no puede haber divertimento en la endogamia de los seres vacíos.