Protección solar y terrorismo médico

Martes 15 junio 2010 - Enviado por Cayetano Lupeña

Este lunes, 14 de junio de 2010, el ayuntamiento de Mañaria anunciaba la presentación de una campaña para protegernos del sol en la plaza del municipio. ¿Que sol? llevamos unas semanas de frío, nubes y lluvia. Imaginemos, sin embargo, que tendremos un verano calentito y que la campaña tiene sentido. El mensaje es: el sol produce cáncer. Terroríficas las cifras de cáncer de piel, terrorifico el aparato de propaganda: ¿terrorismo médico?. No. Se trata de crear un nuevo nicho de mercado: Las cremas solares y productos que prometen protección frente a esta nueva amenaza terrorista. Vale soy un puto friki, sin credibilidad alguna, un bufón sin gracia. Aunque no me lo permitan seguiré haciendo públicas mis delirantes opiniones, teorías conspirativas por parte de las multinacionales según las cuales las malignas fuerzas del Mercado pretenden encularnos a todos. Los hechos, las pruebas, las evidencias científicas, las sospechas, etc. vienen a continuación. Aunque es posible que no me haya tomado la medicación y solo sea mi imaginación. Puede ser.

Partiendo de una desinteresada y noble intención la sección vizcaína de la Asociación Contra el Cáncer lanza una campaña bajo el lema ‘planta cara al sol’ para atajar el riesgo de melanoma por una excesiva exposición al sol.

Para la campaña utilizan una furgoneta informativa que recorre distintos municipios vizcaínos (40 en total)  desarrollando acciones educativas: Reparto de folletos sobre los riesgos derivados de una exposición solar inadecuada, normas de protección adecuada y factores de protección solar. Reparto de filtros solares a la población en general. Además realizan pruebas individuales para determinar el fototipo de la persona y cálculo del índice de protección UVA y UVB que precisa. Grado de hidratación de la piel. Un análisis y consejos prácticos sobre el uso de filtros solares adecuados a cada tipo de piel.

Toda campaña debe tener unos patronos que financien la misma. Dado que los gestores de la cosa pública han disminuido los recursos destinados a la salud pública se ven obligados a recurrir al voluntariado y a empresas privadas. Así colaboran, junto a la Junta Provincial de Vizcaya de la Asociación Española Contra el Cáncer, la Diputación Foral de Vizcaya, el Ayuntamiento de Bilbao, la Obra Social de la BBK, como señala la nota de prensa.

Aquí viene lo bueno: Otras entidades que aportan su investigación y experiencia en productos que protegen la piel de la radiación solar: Colabora el laboratorio farmaceútico OTC Ibérica, la multinacional farmaceútica suiza Novartis y el fabricante de productos cosméticos Eau Thermale Avene.

Resumiendo, las entidades públicas y una asociación sin ánimo de lujo de reconocido prestigio aportan valor y cobertura mediática a tres empresas con evidentes problemas de credibilidad social. El chiste es gracioso: ¡Que viene el cáncer! ¡Que viene el cáncer!  No se preocupe aquí viene la caballería y por un módico precio nos salvarán de la nueva pandemia. El mismo sistema que emplearon con la gripe A ¿Se acuerdan?

Firma Cayetano Lupeña


Novartis

La intención de Novartis nos la explican es su página web: Queremos que nos reconozcan por tener un impacto positivo en la vida de las personas mediante nuestros productos y servicios, por cubrir necesidades e incluso por superar expectativas externas. Asimismo, queremos contribuir a la sociedad a través de nuestra aportación económica, a través de los beneficios medioambientales y sociales de nuestros productos y a través del diálogo fluido y abierto con los líderes de opinión.

Un ejemplos de responsabilidad social de Novartis: un pleito con el gobierno de India para proteger las patentes de “Glivec”, un fármaco que se utiliza para tratar un tipo de leucemia y que en la India se produce como un genérico. Otro, mientras un estudio afirmaba que Zelmac (tegaserod), un producto de Novartis, es seguro y eficaz para mujeres con síndrome de colon irritable, la FDA de común acuerdo con Novartis recomendó, en marzo del 2007, detener la comercialización del producto en los Estados Unidos y Canadá, tras las evidencias de riesgo cardiovascular del mismo.

Especialmente grave el caso de la Artemisa annua. La OMS firmó un acuerdo en 2001 con Novartis para producir cantidades anuales a bajo coste bajo la marca Coartem, una pastilla de dosis fija de arteméter/lumefantrina. La Artemisa tiene una cosecha anual, lo que dificulta su producción. Novartis no realizó la inversión adicional prometida pese a tener la previsión oficial de la OMS de producir 60 millones de tratamientos para 2005. Al tener Novartis la exclusiva de Coartem, la desidia en su producción ha permitido la enfermedad y muerte de millones de personas en los últimos años, mientras que tratamientos de menor eficacia copan el actual negocio del tratamiento de la malaria. En septiembre de 2006 Novartis seguía sin haber cumplido el compromiso, pero anunció de nuevo que asumiría el suministro del medicamento, sin que por el momento se tengan noticias de que se haya iniciado. Coartem sigue siendo casi imposible de encontrar en muchos países afectados o tiene un acceso muy limitado.

Boj - Edición de grabado

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