Los partidos políticos, como entidades jurídicas, se presupone que están obligados a respetar la legislación referida al tratamiento que hacen de los ficheros de datos que obran en su poder.
De la basura electoral que he recibido, con datos supuestamente extraídos del censo electoral, en ninguno de sus panfletos especifican el origen de esos datos. Ni si almacenan los mismos en sus tugurios, ni en que forma son transmitidos a terceros. Nada de nada. De momento yo no he dado mi consentimiento para que esos datos públicos (al parecer están a disposición de cualquier mindungui) se utilicen para recibir comunicaciones que, sencillamente, no he pedido ni estoy obligado a recibir.
Un indicador de lo poco que les importa este asunto. Como no soy abogado no puedo afirmar que incumplan la Ley. Pero seguro que emplean alguna artimaña o vericueto legal para garantizar el uso, más o menos ético, de los datos personales de los ciudadanos sean estos afiliados o no.