Huyendo de un amigo triste y necesitado
Lunes 30 agosto 2010Antonio es el nombre ficticio de un viejo amigo con el que a veces me cruzo en Durango. Realiza siempre el mismo recorrido, a la misma hora. Coincido muchas veces con él esperando el autobús a Mañaria, el que sale a las cinco y cuarto. Arrastra una profunda depresión desde hace más de cinco años, ha tenido varios infartos es, además, diabético. Camina despacio y erguido, mirando al frente pero en realidad no ve a nada ni a nadie. Su compañera le abandonó hace un tiempo pues no soportaba la vida con un enfermo. A pesar de su enfermedad ha de seguir trabajando y mantiene una pelea constante con su empresa por sus frecuentes y justificadas bajas laborales. Este sábado me contaba que quieren despedirlo e intentan negociar un acuerdo muy poco favorable a sus intereses.
Leer el resto del artículo »







