El rey oso blanco: cuentos luminosos
Martes 8 Junio 2010
Contaré algo, hace unos meses me quedé dormido mientras leia un texto en el Papyre, cayó al suelo y no funcionó más. ¿Uno nuevo?. No. Es caro comprar otro e innecesario. La semana pasada llegó el correo, en manos de mi cartera preferida, y en forma de regalo apareció El rey oso blanco y otros cuentos maravillosos. Acabo de terminar, matándolo de tanto sobarlo con la vista. Una edición cuidadísima. De esas que justifican la caida y muerte de un lector electrónico. Es cierto, algunos libros te alegran los días, los hacen luminosos. Dirán ustedes, eso es cuento. Cierto, añado: no solo un cuento sino mil y un ciento. De palabras recopiladas en noches frente al fuego del hogar, de imágenes soñadas que surgen de las puntas de los dedos, de todo junto como los aromas de una vieja cocina. Queda un rescoldo apenas, la noche nos invita a nuestros lechos y seguir soñando cuentos.





