Es casi un ritual obligado el asistir a la Feria del libro y el disco vasco de Durango, este año he tenido la impresión de asistir al inicio de una muerte anunciada. Por un lado la crisis económica y por el otro el deprimente panorama creativo: pocas novedades y mucho refrito. Eso es una feria: puro marketing. Es una feria de editores donde predominan las ideas caducas. No es de extrañar el enfado de Jon Irazabal, director de la feria, con las editoriales por su indiferencia ante la invitación a participar en la conferencia pronunciada por el editor Jason Wolkow Epstein cofundador de On Demand Books y su sistema de impresión bajo demanda con el sistema Espresso Book Machine.
Ttarttalo, Txerota, Sua y Elkar enseñan tres modelos de lectores electrónicos algo mediocres pero ofrecían algunos títulos interesantes en formato e-book de autores como Unai Elorriaga, Kirmen Uribe y Totti Martínez de Lezea. Sin embargo, al contrario de lo que dicen en sus declaraciones, no son los primeros en ofrecer ediciones electrónicas en el Pais Vasco. Es curioso que los medios y las editoriales se olviden, por poner un ejemplo, del proyecto Pentsamenduaren Klasikoak.
En fin, hay mucho que decir y sinceramente no me apetece insistir en lo que ya es una obviedad: El modelo de negocio editorial está cambiando y algunos todavía no se enteran.