Este fin de semana vi, por casualidad desde el autobús, a Raquel Calvo tomando fotografías en la rotonda donde se están realizando las obras del TAV, en el límite entre Itzurtza y Durango. Imaginé que quizás estuviera documentándose sobre los radares fantasma. Hoy a las 10 de la mañana y a las 3 de tarde he visto a dos equipos de TV en el mismo sitio grabando el paisaje. Para quienes frecuentamos esa vía la cosa era obvia por lo sospechoso del cartel y las cajas de metal que simulaban ser radares. ¿Pero hay o no hay radar? se pregunta Raquel Calvo. Obviamente no hay radares fijos, se trata de una acción ciudadana para llamar la atención sobre lo peligroso que resulta este tramo de la carretera BI-623 a su paso por Izurtza. Personalmente me parece una acción imaginativa frente a los oidos sordos de las administraciones encargadas de velar por la seguridad. Eso si, es una acción ilegal, pero a veces es necesario llamar la atención: Hay vidas en juego y sobran irresponsables al volante.