Hermana rata voladora
Domingo 3 Enero 2010
Es imposible, del todo imposible, que una plaga como los seres humanos puedan convivir con los animales. A nadie se le ocurriría introducir osos y lobos en su antaño ámbito natural: Urkiola. ¿Se imaginan el corredor entre el parque de Urkiola y el Gorbea con osos y lobos?. A diferencia de la plaga de humanos, otros animales no entienden de fronteras y alambradas, tampoco tienen claro el concepto de propiedad privada. No creo que sean fáciles de convencer mediante campañas mediáticas de las bondades de autopistas o trenes de alta velocidad. Debemos agradecer a nuestros antepasados que exterminaran a todas estas alimañas. Gracias a Dios nadie se cree la leyenda (o mentira) de “Cómo San Francisco amansó, por virtud divina, a un lobo ferocísimo“. Cabe señalar que al lobo de Gubbio el poder de Dios se la traía al pairo, pero sospechaba que un hombre es un animal en extremo peligroso de ahí que al ver a Paco, el pobre lobo, saliera huyendo por patas.
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Gabino Olaso Zabala, de la Orden de San Agustín, nació en Abadiano, Vizcaya, el 18 de febrero de 1869. Ya en la Orden de San Agustín fue ordenado sacerdote en 1893. Al año siguiente fue enviado a Filipinas, como misionero y profesor del Seminario Conciliar de Vigam. Regresó a España el año 1900 y ejerció su apostolado docente en los colegios de Llanes, Tapia y Ceuta. En 1933 fue nombrado superior de la casa enfermería de Caudete, donde le sorprendió la persecución religiosa en julio de 1936. Como superior de la casa se preocupó como un verdadero padre de sus súbditos, de modo particular de los más ancianos, enfermos y jóvenes seminaristas. El 23 de julio fue detenido, juntamente con sus hermanos, y llevado a la prisión del pueblo.
