Pablo Aranda Paz | Durango
Cartas al director del diario El Correo 12/12/2009
Comenzaré diciendo que, efectivamente, Durango está a favor de la democracia, de la libertad de expresión y de la libertad en general, de eso no tengo ninguna duda. Señor Soroa, en su artículo de fecha 10-12 critica a los vecinos de Durango por tratar de velar por la seguridad de sus familias, trata de igualar la lucha personal de la activista saharaui Haidar con la de unos vecinos que, no lo olvidemos, viven sobre un polvorín, a los hechos me remito; estoy seguro de que usted, haciendo gala de una demostración de democracia y exigencia de la libertad es capaz de poner en juego su vida por reclamar esos derechos, pero yo me pregunto: ¿Sería igual de capaz de poner la vida de su familia, de sus hijos, de su esposa, a cambio de esa dignidad que defiende?
Habla de que los dueños de la seguridad son los de la bomba y la pistola; no, no se equivoque, los dueños de la seguridad, o al menos los que tienen que garantizarla, son los mismos que tienen su sede bajo las viviendas y si no son capaces de garantizar la seguridad de su local, dígame, ¿cómo pretende que los vecinos crean que garantiza sus vidas? Quizá el problema es que ha intentado ver todo este tema desde la visión política que inunda todo en este país y creo que se ha equivocado, lo que aquí está en juego es otra cosa, es la lucha más básica de cualquier individuo, es más, la de cualquier animal. La lucha por la supervivencia.